domingo, 16 de diciembre de 2007

UNOS GRANUJAS Y UN SILENCIO ANGÉLICO.

Paul y Jane Bowles & Truman Capote en Tánger.
Internet reaviva una maraña extravagante de acontecimientos culturales y sociales, verdaderos o falsos, relacionados con Tánger durante las décadas de los años cuarenta y cincuenta. De hecho fueron destacados, en aquella época, en varios libros, manuscritos, prensa…por una generación de escritores, que en su inmensa mayoría eran americanos e ingleses y que pasaron virtualmente y fugazmente por la ciudad. Todos sabemos hoy que Paul y Jane Bowles, William Burroughs, Gimsberg, Jack Kerouac, Jean Genet, Samuel beckett, Tennessee Williams, Truman Capote, visconti, la millonaria Bárbara Hutton, el millonario Malcom forbes, Matisse, Delacroix, Cocteau, ricos judíos, nobles magnates rusos, espías internacionales, refugiados de la II guerra mundial y otros muchos, pasaron por Tánger, sumergidos en fiestas mundanas, solo con las ansias de gozar de todos los placeres orientales, droga (kif), alcohol y una variada y barata sexualidad a veces pedofila.
Así se ha convertido en una ciudad donde se podían ver las películas de Brigitte Bardot sin cortes, o el cine de Bergman sin censura o el cine de Luis Buñuel. Se vendían libros de Sastre, Camus, Blasco Ibáñez y Arturo Barea…Las costumbres morales y sexuales habían cambiado, en una ciudad donde existían unas prestigiosas burdeles y casas de citas. Era la época de “la douceur de vivre”, la buena vida. Aquello puso a Tánger en la elite de la modernidad, sobrepasando con su fama a Alejandría, Beirut, Malta…
En fin, aquellos escritores, pintores, artistas y periodistas de los tiempos modernos, “beat generation”, estando apoyados por el poder y el dinero, eran capaces y de contar, interpretar, fantasear, modelar unas vivencias e historias banales y marginales de la vida cotidiana de la ciudad y, al mismo tiempo, olvidarse completamente de la verdadera cultura de Tánger, saltándose su autentica historia, la que formaba parte de la gran civilización mediterránea. Tarde o temprano estos hechos concretos, superficiales y novelescos perderán el valor histórico quedando castigados al más absoluto olvido.
Las tolerancias morales fueron aprovechadas, de una forma descarada, bajo la mirada silenciosa de las tres religiones que a su vez y, probablemente, bajo el mismo juego de influencia incidieron en beneficio propio. Las ofensas moralistas y religiosas se las pasaban por el “forro” y los templos religiosos atraían a pocos fieles. Muchos llamaban a Tánger “ciudad canalla”. Pero, a Tánger, la estima le viene de lejos y no le sienta mal sino que también forma parte de su atractivo. Los lugares que son cruces de mil caminos, mil historias contadas de mil maneras diferentes, adquieren irremediablemente un carácter y un esplendor misterioso entre lo real y lo irreal, lo admisible y lo inadmisible.
Es para creerlo. Hoy Tánger experimenta una acelerada expansión urbanística y un apreciable desarrollo económico lo que le ha llevado a convertirse en capital de la región. Hoy Tánger se abre hacia el exterior, elaborando varios proyectos estructurales, económicos y comerciales de cierta envergadura. Como en la zona industrial de Gzennaya, la zona franca de inversiones, la central térmica de Tahaddart. Así con una nueva ley de costas se pretende dar un empujón fuerte al turismo, al sector de la construcción y la inversión extrajera a lo largo de litoral. La población ha crecido por motivos demográficos así como por la inmigración nacional interior. El crecimiento del tejido industrial es en la actualidad más que notable. La construcción del puerto nuevo Tánger-Med, la ampliación de las autopistas, la modernización del ferrocarril y del aeropuerto regional Ibn Batuta…etc. Ha empezado una nueva era para Tánger. Son nuevos tiempos.

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