martes, 22 de enero de 2008

TENNESSEE WILLIAMS, PEQUEÑO GRAN HOMBRE.

Thomas Lanier Williams III, más conocido por el seudónimo Tennessee Williams, ( 26 de marzo de 1911 - 25 de febrero de 1983)
En 1948 ganó el Premio Pulitzer de teatro por Un tranvía llamado Deseo, y en 1955 por La gata sobre el tejado de zinc caliente.
Además de estas dos obras recibieron el premio de la Crítica Teatral de Nueva York: El zoo de cristal (1945) y La noche de la iguana (1961) .
Su obra de 1952, La rosa tatuada (dedicada a su compañero, Frank Merlo), recibió el Premio Tony a la mejor obra.
Muchas de sus obras han sido filmadas:
Un tranvía llamado deseo, dir. Glenn Jordan (TV, 1995)
Propiedad condenada, dir. Sydney Pollack (1966)
La noche de la iguana, dir. John Huston (1964)
Dulce pájaro de juventud, dir. Richard Brooks (1962)
La primavera romana de la Sra. Stone, dir. José Quintero (1961)
De repente, el último verano, dir. Joseph L. Mankiewicz (1959)
La gata sobre el tejado de zinc, dir. Richard Brooks (1958)
Baby Doll, dir. Elia Kazan (1956)
Un tranvía llamado deseo, dir. Elia Kazan (1951).
Thomas Lanier: Original Tennessee Williams.
Tennessee Williams en Tánger, a finales de los años 50 y comienzos de los 60, era una gloria que huía. Otros hubieran dicho una gloria caída, pese a su enorme fama. Frecuentaba el bar del Hotel El Minzah, El Salón porte, la terraza del hotel Djenina. Casi compulsivamente, fumaba rubio mentolado y bebía vino blanco. Tennessee era otro, era un otro hombre con sensación de buscar nada de buscar a siegas. Acompañado en varias ocasiones de vulgares jovencitos con conversaciones tangerinas decadentes. Parecía extraño imaginar que dentro de aquel hombre moreno y pequeño, casi latino, pudieran estar tantas valiosas obras y tantos extraordinarios personajes. Pero en aquella época nada era extraño en Tánger todos los escritores raros, últimos malditos de la literatura pasaron indiferentes en una sociedad educada y distante, era para ellos un cómodo margen.
Antes de 1975, la homosexualidad de Tennessee había aparecido indirectamente en cuentos y poemas y más tarde a través de muchos personajes teatrales femeninos, como en Un tranvía llamado Deseo o como en La gata sobre el tejado de zinc (1955) o en , quizás una de sus obras más profundas y decadentes, De repente, el último verano (1958).
Fotografia de Yousuf KARSH: Tennessee Williams.
La mayoría de las personas dependen o pertenecen a alguien o a algo por la influencia de su existencia, su familia, su educación, su posición social, su empleo... Una vida normal cotidiana y formal. Pero Tennessee Williams era totalmente lo contrario. Vivía como un gitano, como un fugitivo. Se consideraba a si mismo en sus memorias decididamente singular, bohemio, homosexual y artista ambicioso. También se consideró a la vez un apaleado y un trasgresor. Fue un egocentrismo magnificado muy propio de un hombre de teatro y frecuentador de actores. Eso se refleja claramente en sus puestas en escena y en sus efectos dramáticos de sus novelas. Pero siempre consciente de las renuncias que impone una vida progres y fuera de lo normal.
Su huella era muy considerable y primordial en la promoción de la cultura y del arte estadounidense. Nueva York vivía entonces los “ Golden Ages” era la cuna mundial del teatro y de las artes plásticas. En estos años Tennessee Williams se volvió militante de sí mismo, se dedico a inventar pieza teatral tras pieza. Y toco el cielo y la fama como dramaturgo. Tiene merito, porque en realidad aquello era una fauna variopinta, entre lo real y lo disfrazado, entre los marginados y los colectivos y entre vanguardistas y conservadores. Williams a puesto en escena sus propios contextos de su sufrida vida. Sus obras teatrales son para leerlas, sus personajes eran creíbles y sus dramas destacaban con su grandeza literaria. En defenitiva sus historias se caracterizaban con su agonías y con sus éxtasis sexuales y sentimientos emotivos.
Sus memorias nos cuentan, con melancolía, que williams llego a conocer a sí mismo en la medida en que aprendía a comprender su propia historia. En el mundo artístico, Williams sin falsas era un autentico modesto, avanzaba con seguridad y eficacia, con sentido. Tenia una fortaleza mental, un carácter autoritario, una individualidad alcohólica y una esencial libertad personal y social. Tenia talento.

La familia de Tennessee Williams era de clase media baja, originaria de Misisipi. Su vida sentimental estaba marcada por el desequilibrio y el miedo a heredar la enfermedad mental de su madre y su hermana Rose, que pasó casi toda su vida internada en un psiquiátrico. Naturalmente, su discreta y clandestina homosexualidad no le podía ayudar a la deseada estabilidad. Tennessee Williams sólo salió oficialmente del armario cuando en 1975 publicó sus Memorias, que parece un libro escrito para salir del paso.
Cuenta, por ejemplo, cómo ligaba compulsivamente en bares más o menos gays y aún en sitios de riesgo, como tampoco le importaba pagar, le gustaba ligar en ciertas calles de Nueva York de finales de los años 40, con marineros, mariquitas o soldados de permiso... le había acompañado muchas noches su amigo Truman Capote. En aquellas salidas nocturnas y arriesgadas surgió su amor. Tennessee Williams, en agosto de 1948, conoció ocasionalmente a Franck Merlo, hijo de emigrantes. Francky, como le llamaban los amigos, se había convertido, en muy poco tiempo y casi contra todos los pronóstico, en amante, secretario, enfermero y cuidador de Williams. Franck Merlo con su fidelidad supuso la mayor estabilidad y equilibrio en la vida de Tennessee. Aquella relación duro poco y Merlo murió en un hospital de Nueva York a causa de un cáncer muy rápido en 1963 con 35 años. Era una enorme tragedia para Tennessee, que pronto le llevo otra ves las viejas andadas, al alcohol y los psiquiatras Con la muerte de su amigo, Tennessee entró en una profunda crisis depresiva que le llevó a estar internado. Cuando salió, más viejo, más derrotado, empezo su travesía del desierto, y termino en Tánger, volvió a lo habitual. Sus amigos serían los chicos alquilados o de circunstancia, el alcohol, las pastillas, con sucesivos procesos de desintoxicación. En el teatro y la literatura, Tennessee nunca volvería a cosechar nunca los éxitos brillantísimos del comienzo.
Tennessee Williams ebrio murió en Nueva York ahogado al tragarse el corcho de una botella que quiso destapar con la boca el 25 de febrero de 1983. Tenía 72 años. Y una de las disposiciones testamentarias de Williams, pedía ser enterrado junto al ser que le había cuidado y querido. Sabemos que frecuentemente el amor no llega a tiempo, o no lo sabemos ver, pero nunca parece faltar al encuentro.

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