miércoles, 26 de marzo de 2008

HOY SERIA LA "PRENSA DEL CORAZON".

Emilio Sanz de Soto, Truman Capote, Pepe Carleton (entre otros)...
Hoy sería la "prensa del corazón”, pero entonces desconocían la fórmula mágica de hacer caja. La vida de multitud de tangerinos y tangerinas fue tan singular, y al mismo tiempo tan extravagante y particular, que llegaron al punto de estar fuera de todo esquema teórico previo. Estamos recordando sin duda el periodo de esplendor de la ciudad de Tánger que va desde 1945 hasta 1956, donde contaba con un estatus internacional bien reconocido. Su historia y su memoria son un buen ejemplo de ello. Sus personajes eran gráficos, expresivos y realistas, mientras otros eran artificiales y fantasmales, pero ambos tipos discurrían con instinto desconcertante. Al recorrer las páginas de la historia de aquella, por entonces extravagante ciudad, debemos saber que eran los protagonistas de una vida, sin dirigirse a alguien en concreto, que parecía salir de las revistas rosas. Eran todos cómplices de sus palabras, de sus pensamientos y de sus actos. Dependían de sus entornos cotidianos, de sus angustias, de sus nostalgias, de sus odios, de sus envidias y, también de sus decadencias.
En las secuencias y los relatos de sus historias, sólo fugazmente se hacía referencia a los acontecimientos políticos. Tampoco las películas que retrataban algunas de las historias de la ciudad nos ayudan a determinar el tiempo en el que se sitúan tan singulares personajes. Aquellos actores y actrices estaban en un nivel superior, estaban en otra obra todavía sin estrenar, con otra visión de la vida y ajenos al ruido y a la violencia del mundo. Captamos tarde sus mensajes, sus ausencias, sus categorías literarias y artísticas, y su importancia social y humana. Abrimos con retraso el baúl de los recuerdos de aquellas historias resonantes, de aquellos personajes que parecían fugitivos exiliados en el país de las maravillas.
Los conocedores del viejo Tánger, cosmopolita y abierto, conocen con referencias y hechos todas aquellas historias que hoy serian una gran ayuda para trazar, con precisión milimétrica, una verdadera “prensa del corazón”. En aquellos momentos los cafés, las tiendas, los cines, las calles, las casas, los balnearios, los rótulos callejeros, las novelas y las pinturas, entre otras cosas, eran la auténtica reconstitución de un espacio urbano nostálgico y dramático, un espacio urbano de fusión de diferentes lenguas, de diversidad de culturas, un espacio urbano sin finalidad aparente alguna, un espacio urbano sin planificación de futuro y sin intención de recuperar su pasado extinto. Era una especie de travesía de continuidad discontinua, donde la historia se limitaba solo a relatar, en su entorno urbano, a todos aquellos tangerinos sólo por sus modificaciones cotidianas en sus formas de ser, y a describir sus actuaciones incorrientes y novelescas rozando, a veces, la vulgaridad. Era asombrosa aquella galería de literatura, pintura, voces, gritos, amores, desamores, lágrimas, alegrías e infidelidades, aunque era sospechosa por su principio estético y creativo. Aquellos seres eran solo pasajeros y compañeros de viaje.
El cosmopolitismo del Tánger anterior a la independencia de Marruecos se traduce, así, en la rica peculiaridad de sus personajes revisteros. Ellos responden a una elaborada apuesta de una verdadera prueba experimental, vital, cultural y artística. Ellos, y no debemos ser egoístas, son una simple reproducción de los tangerinos, una simple lectura de la revista de la vida diaria y una simple percepción de la vida de hombres y mujeres. Hoy sería la "prensa del corazón", sería el reflejo del cine sentimental o folclórico, tanto americano como español, sería la historia de héroes y heroínas, de lesbianas y homosexuales, de divorciados y traicionados, de amantes y madres solteras, de anécdotas y cotilleos, de novelas y poesías, de relatos y alcohol, de drogadictos y hipíes, de hazañas y fracasos, de vidas y muertes, de famosos y famosas,... Hoy sería, con toda certeza, comidilla de la “prensa del corazón”.

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