miércoles, 24 de diciembre de 2008

MENORES INTERCEPTADOS Y MENORES RETORNADOS.

Tánger es la ciudad más bella del norte de Marruecos. Su nombre en árabe dialecto es Tanjah. Bautizada también con Tanjah el Alià, debido al característico calado de su situación en alto y mirando hacia los dos mares; un entorno único. Hace tiempo que se ha perdido su quietud y su sosiego. Actualmente, el viajero que la ha conocido antaño, la encontrará bastante más ruidosa, especialmente algunos de sus barrios. Su trazado antiguo y conocido, poco a poco está cambiando y sólo la ciudad antigua parece guardar su perpetua imagen notarial, pero con evidentes rasgos de dejadez. Hace tiempo que ya no está aislada, por lo que su peculiar carácter de ciudad rebelde ha desaparecido, pero aun sigue siendo fácil de conquistar y frecuentar. Ahora, se puede uno perder en un mundo de alborotadas calles y ajetreados barrios. Las salidas deben ser guiadas por nativos. Sus habitantes sólo destacan por su simpatía y hospitalidad, orgullosos de su genuino pasado.

Estos días salta la noticia, la iniciativa no es nueva, sólo se revisa y se actualiza: la Junta de Andalucía planea construir, seguramente con fondos comunitarios de ayuda, en el norte de Marruecos seis centros para menores que albergarían a niños procedentes de las zonas rurales del interior del país o incluso de otras zonas subsaharianas, que hayan sido interceptados por las autoridades marroquíes en su intento de alcanzar las costas europeas. Para niños que han visto frustrada su emigración por parte de la policía marroquí, no para los “retornados” ni para los deportados por las autoridades españolas. Las comarcas están seleccionadas: Tánger, Tetuán, Chaouen y Mellousa. Las instalaciones tendrían la tipología de albergues, que actuarían como centros de acogida. Entre los objetivos que se pretenden se encuentra el colaborar con el gobierno marroquí para la protección de la infancia, para la rehabilitación y la reinserción de estas criaturas a través de un programa de formación, dirigido a educadores e intermediarios culturales. En definitiva luchar de forma integral contra la emigración clandestina.

La Junta de Andalucía obtuvo, de una forma convincente y sin dudarlo, el compromiso de Marruecos para agilizar los expedientes de reagrupación familiar de los “retornados”, lo que sin duda se me antoja una misión casi imposible. Desde entonces casi mil expedientes de niños permanecen a la espera del visto bueno de las autoridades marroquíes, bajo la excusa de la imposibilidad de localizar a los padres. La pescadilla, obviamente, acaba mordiéndose la cola. Una problemática que radica en las competencias de unos y otros, en la desconfianza respectiva y, fundamentalmente, en una transacción con puro carácter de intereses económicos. El presupuesto no da para más. Un trabajo a medias tintas. ¡Por el amor de Dios, estos hijos anónimos y sin derechos deben estar en algún sitio!, cueste lo cueste su acogimiento y su educación. Son menores inocentes y desprotegidos. Es un crimen jugar con su integridad.

Lo que está pasando me recuerda al fenómeno de la esclavitud imperialista. Entiendo que los hechos se presentan intransigentes. Debemos enmascarar la propia naturaleza de la democracia. Hemos de tener en cuenta el verdadero significado del desenlace de esta huida migratoria, opuesta al carácter y a los propios principios de su pueblo natal. Por más que se quiera cerrar los ojos a la realidad de estos menores ha quedado demostrado que, cuando el intercambio de actuaciones se perfila como chantaje, o como trueque, o bien interfiere en los objetivos económicos, la libertad de estos niños indefensos queda seriamente dañada.

domingo, 21 de diciembre de 2008

LOS MISERABLES.

¿Cuántas veces hay que pedir la cuenta, vulgarmente “la dolorosa”, del pasado a los presuntos culpables? Hace tiempo que están juntitos, de la mano, los dos dueños: él de la parcela y él del inmueble. Se eligió este espacio porque era el más romántico. Eran tiempos de hambre, de muchas movidas y, sobre todo, de modernidad.
Durante las representaciones, los espectadores disfrutaban con todo lo que se ofrecía delante, en los platós. Todo en su punto: los ojos, los labios,… que te ponían los vellos de punta... De pronto, un día todo se tuerce. Fue un revés duro y estúpido para la cultura, y es inútil tratar de saber por qué. Tranquilos los dueños del solar nunca se atrevieron a pedir el libro de reclamaciones. Disimulan, pregonan que no es culpa de nadie, y de que no es el momento de pedir cuentas, ni de reprocharse cosas uno a otro.

Gran Teatro Cervantes de Tánger.
Después de un silencio larguísimo, con tintes de una riña familiar, en la majestuosa fachada del edificio sigue, a pesar de los pesares, asombrosamente, escrito con letras enormes “GRAN TEATRO CERVANTES”. Un edificio emblemático, con aspecto deteriorado, pero con aires de esplendor y rasgos de burguesía. Un cementerio de sueños, patrocinado con gusto de acuerdo con la época. Ahora su exquisita arquitectura se derrumba, los males mortales que lo aquejan: la humedad y el abandono, han hecho mella en su estructura. Hace frió, dentro seguro que hay escombros y ratas campando a sus anchas. El riesgo roza la extinción y su lamentable estado la ruina y el derrumbe. Un náufrago a la deriva, pero bautizado con nombre de un de los padres de la literatura española. ¡Qué miserables se tienen que sentir tanto los inquilinos como los propietarios! Yo no tengo nada parte ninguna en el asunto y, sin embargo, me siento agobiado. Debemos dejar de comportarnos erráticamente y encontrar nuestra pareja. Este edificio era, y sigue siendo, propiedad de una España privada que actuó entonces sin apariencias políticas, propiciando que por su estrado desfilaran, desde que se inauguró en 1913, los grandes de la opera y de la copla. Era una España suavizada y fracasada, pero empeñada en no perder sus inevitables reseñas folklóricas. Tánger era cosmopolita y moderna, era un enclave perfecto.

De momento, unos seis millones de euros de los fondos europeos, a través de la junta de Andalucía, buscan el rastro perdido y el consuelo de la memoria, tratando de salvarlo. Hay mucha tela que cortar, se deben tener los ojos bien abiertos, pues los dineros siempre provocan malas tentaciones. Desde luego, la idea de su recuperación es respetable y necesaria. Probablemente, seguirán otros fondos, ¿quién sabe si unos cuántos millones más?, destinados a su recuperación y transformación. Ha vivido de espaldas a la cultura muchos años, según atestiguan sus viejas y desconchadas paredes, pero ¿se trata de derrochar un dineral para recuperar sólo sueños?, yo creo que no. Es necesario buscarle algún sentido a todo esto. Debemos recordar lo miserable que fuimos y no debemos caer en la misma trampa y concebir una reconstrucción hipócrita.

Pero, y nadie se quiere dar cuenta de ello, el entorno está también altamente degradado, los edificios colindantes y los solares están en un estado de ruina casi absoluta tras décadas de olvido y dejadez, también requieren de una importante inversión. Es absolutamente necesario lavarles la cara, sucia desde hace muchos años.
El hecho de que el Teatro Cervantes de Tánger vaya a ser rehabilitado no debe impedirnos ver la realidad. Su futuro no debe quedar en un espejismo y una simple visión de un majestuoso -porque lo es- edificio. Sería muy doloroso que se gastase tanto dinero para luego, simplemente, mantenerlo con la cara lavada, pero cerrado. Hay que evitarlo preveiendo y, si fuera necesario, rebuscando recursos suficientes para ponerlo nuevamente en funcionamiento. Hay que impedir que se convierta en una patata caliente. Este matrimonio de conveniencia debe proyectar la posibilidad de un uso cultural continuado. Mientras el Gran Teatro Cervantes de Tánger sigue en coma, su corazón continúa palpitando, lentamente, y los espectadores quedan con la nariz apretada contra el escaparate, soñando...Yo, seguro no iré al cóctel de inauguración, pero sí que aspiro a poder un día elegir, y pagarme mi propio asiento para una función teatral, musical, o para cualquier otro evento cultural al que Tánger, como gran ciudad y referente histórico del arte, se merece.

jueves, 4 de diciembre de 2008

EL OJO DEL GRAN HERMANO.

El ojo de Leila: Foto de Nora Bouziane Lozano.
Hace años que se colgó el cartel de “no hay billetes”: lleno hasta la bandera. Miles de criaturas abarrotan el lugar. Una masiva afluencia de público expectante por un desconocido recibimiento. Mucha, mucha gente que baila al son de la música más variada. Vienen a participar en los tradicionales juegos de desgracia y agonía organizados por nuestra propia sociedad. Una especie del ojo de un gran hermano. Un bullicio donde el personal no da abasto para surtir a los invitados, numerosos incógnitos, que venidos de todas partes, se agolpan en ridículos “camarotes” y que sólo descansan entre acto y acto. Un público entregado en manos Dios, pues los dueños no entiende de edades. No hay respiro. Intensas jornadas, todos esperan y miran, hoy más que nunca, al cielo, por si acaso. Nada ni nadie impedirá lo terrorífico que pueden ser sus desenlaces.

Están expuestos a venganzas y a continuos ajustes de cuentas, al enredarse en la gangrena de la corrupción, de los sobornos, de los negocios sucios, de las drogas, de las enfermedades contagiosas, de los malos tratos, de las prácticas de tortura y de los males, tanto los ya sufridos como los que aún quedan por venir. Las condiciones de vida están faltas de las mínimas medidas de higiene y salud. La rutina diaria de la mayoría, salvo contados privilegiados, de esos infortunados cautivos se desarrolla entre los barrotes de la represión, de la injusticia, y aderezados con los peores signos de discriminación. Condenados, acusados, hacinados y privados de la dignidad humana sólo pueden complacerse, lamentablemente, con sueños histéricos o con el mismísimo miedo a la muerte. Como siempre, se trata de tapar la realidad o de lo que allí llaman asuntos confidenciales. La convivencia de los huéspedes es delicada y sumamente frágil. Personas de origen bien distinto obligadas a compartir sus angustias existenciales. Muchos son los efectos negativos, a veces irreparables, que ello conlleva, entre los que caben destacar el aumento de la inseguridad, el incremento de las peleas o el creciente indicativo dramático de las muertes y de los suicidios.

Los organizadores de esta trampa anunciada están desbordados, las cláusulas y las condiciones, o estipulaciones del contrato, se han ido al carajo. No hay hojas de reclamaciones. Las denuncias se multiplican. Actualmente, se vive una situación límite. Los episodios se agravan, la audiencia pública está enganchada al desenlace de estos tristes ocasionales actores que corren serio riesgo por su integridad física. Mientras no se tomen medidas de fondo los escenarios seguirán siendo depósitos de infractores y escuelas de delincuentes. A la Haya o a Naciones Unidas, adonde haya que ir. ¿Dónde está la patente de este flagrante programa del ojo del gran hermano, para así poder denunciar la explotación, hasta la saciedad, de seres humanos, para denunciar la frustración, el estrés, los cambios físicos, los aspectos psicológicos individuales y la salud?

El centro penitenciario ‘Sat Vilage’ de Tánger, cuenta actualmente con el doble de reclusos de lo que su capacidad permite, según las cifras oficiales del departamento de Interior. Allí estaban amontonados, aglutinados y hacinados alrededor de 2.800 presos, según los últimos informes oficiales del 2004. ¡Inhumano!

La educación de la co-existencia.

El Alminar de la Mezquita de Málaga: Abdellatif Bouziane.tangerexpress.
La educación para la convivencia, proyectada hacia el futuro, es uno de los aspectos, a menudo él más ausente y olvidado, en nuestra sociedad de hoy. Buena parte de los fundamentos teóricos, sociales e históricos de nuestros pueblos se han esfumado de un plumazo. Sólo quedan recuerdos y celebraciones que intentan recuperar la memoria histórica de ocho siglos y de un pasado de esplendor donde disfrutamos de una de las sociedades más avanzadas de su tiempo.

Actualmente, se están acumulando evocaciones, actividades artísticas, actos culturales y experiencias, entrelazadas entre sí, como si se tratase de descifrar secretos ocultos en un laberinto. Sí, son abundantes los recuerdos. Son recuerdos de nuestros queridos antepasados, mencionando a unos u otros, a fulanito o menganito. Lo bueno o lo malo, los momentos de gozo o la iluminación de los señores de la sabiduría,... Podemos, orgullosamente, afirmar que la historia de España es el resultado de los encontronazos de armonías y desencajes de la larga convivencia de tres culturas: cristianos, árabes y judíos. Se trataba de una ¿convivencia o co-existencia? Durante siglos sus rumbos estuvieron ligados con imperfecciones, pero hubo momentos considerablemente largos de entendimiento, de cooperación y de comprensión mutua.

Quiero resaltar, una vez más, el recuerdo de aquel Tánger que ha perdurado en la mente de todos aquellos que nacieron y se criaron en dicha ciudad como una especie de paradigma ideal de educación, hereditario, de buenos modales, de respeto y de convivencia. Era una ciudad cosmopolita, tolerante, pacifista, integradora, abierta al dialogo e intercultural. Pienso que el recuerdo de aquel Tánger, como emblema de la plural convivencia, puede servir como un humilde ejemplo de este manifiesto.

Llevar a cabo el proceso de la integración de nuestros paisanos y compatriotas con los autóctonos debe pasar por la construcción y el equipamiento de una educación permanente en el tiempo, en el conocimiento de nuestra historia y de nuestro mutuo pasado. La enseñanza debe ser el medio comunicativo por excelencia por parte de todos los órganos, tanto gubernamentales como institucionales, de los dos bandos. Y, al mismo tiempo, debe ser la base para el fomento, elementalmente sin alarmismos, de las nuevas tendencias y situaciones emergentes en el amplio sentido social, económico y cultural. Me refiero tanto a la educación infantil, como a la primaria y secundaria... Hace falta enseñar a distinguir los derechos humanos, a asimilar la recíproca integración, a concebir el antirracismo, a entender la convivencia pacífica y el entendimiento de todas las culturas que nos rodean. Lo que se puede llamar la co-existencia de diferentes culturas.

A lo largo y ancho de nuestras tierras, se palpa que se mantienen vivas multitud de manifestaciones culturales vinculadas a nuestra inolvidable memoria histórica. Afortunadamente, en estos tiempos que vivimos, la globalización económica, social e informativa de las nuevas redes universales de comunicación ha impulsado la creación de nuevos canales de contacto y ha posibilitado el reencuentro. La mayoría de los inmigrantes, actualmente, se encuentran en una penosa situación social, jurídica, económica y cultural. Se sienten perseguidos por la legislación y están inquietos temiendo convertirse en objetivo de brotes xenófobos alimentados por la carencia de educación e información. Nos toca, o tal vez nos tocará, vivir de nuevo un momento histórico. La ubicación es la misma: receptores de corrientes migratorias. Es una cuestión trascendental. Debemos informar, comunicar, y ante todo dar, o mejor dicho proporcionar, a todos los contrincantes una razonada educación de la convivencia histórica de aquellas tres culturas, tanto en España como en Marruecos.

“Otros Rostros” viaja a México

En relación con mi última exposición titulada “Otros Rostros”, mi amigo Mehdi Mesmoudi se atrevió en incluir mis obras en un artículo dentro...