viernes, 13 de febrero de 2009

“EL MSEKSEF" EL HOMBRE MISTERIOSO.

“El Mseksef” fue un empleado del hotel Minzah y un famoso personaje de una postal, en la que aparecía sirviendo el té a la menta, un cartel que se utilizó para promocionar el turismo en Tánger. En el fondo, a todas luces era, un “pringao”, pero de todos los personajillos conocidos de Tánger, éste siempre me ha parecido el más misterioso. Nunca se enfrentó a ninguna gesta importante, pero su aspecto era siempre elegante e impecable. Muchos, por ahí y cualquiera, podría acceder mágicamente al estrellato, bien desde un spot publicitario, bien desde la caja de una hamburguesería o haciendo la cama..., pero él se movía con sentimientos puros y decentes propios de un personaje preso en el tiempo, que parecía haberse detenido junto a él. Sin embargo, el bueno tenía cara y unos ojos llenos de una inexplicable soledad retorcida y perversa.

El caso es que esos ojos, ennegrecidos con khol, apasionaron a muchos visitantes. De ellos emanaba una mirada con una fuerza manifiesta y, a la vez, oscura, clara y diáfana. Lo normal es que lo rechazaran por su flagrante inutilidad. No era un maldito sino al contrario tenía una estrella y así se quedó, con su majestuoso e idílico aspecto, simplemente para hacer acto de presencia y formar parte del paisaje.

Si tú te quedas mirándole fijamente te darás cuenta de que este personaje tiene motivos para ser como es y ser feliz, lamentablemente de una forma distinta a los demás, pero fiel a su filosofía. Yo siempre he pensado que en sus comienzos no tuvo oportunidades ni ninguna otra fantasía distinta a la de únicamente preparar el té moruno. Intente imaginarlo quitándose el maquillaje, el turbante y el elegante traje tradicional y ponerse, en su fuero interno, a cruzar la frontera de no hacer nada a de hacer algo, o a romper la línea del “autoreconocimiento”, o a vivir un sentimiento parecido al rebasar la barrera del querer al no querer. Ahora bien, cuanto más me acuerdo de él más me convenzo de que estoy equivocado, y me invaden las contradicciones.

“El Mseksef” significa: "elegante". “El Mseksef” era el hombre de los ojos negros, el hombre cartel de bienvenida, el hombre anuncio, el hombre del té a la menta, el hombre curioso a las miradas de los recién llegados,… Era, y es, la pura encarnación y la consecuencia de la ambigüedad, complejidad y de la cautivadora atracción de la ciudad de Tánger. Era, y es, el reflejo de lo que fueron aquellos rincones, lugares y tradiciones. Era la imagen hospitalaria que hoy ha sido cambiada por otro cartel más moderno y más comercial, pero no más genuino. ¡Que de contradicciones llevaba este hombre en su eterna y profunda mirada!

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