ABDELLATIF BOUZIANE / 10-11-2007
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Tánger (Marruecos). 2005 ©.

Tánger (Marruecos). 2005 ©.
Fotografia de Héctor Garrido Guil.

tangerexpress.com / Abdellatif Bouziane.

BIENVENIDOS A TÁNGER

Brian Jones and the Musicians.

Brian Jones and the Musicians.
Painted by Mohammed Hamri.

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LOCOS POR TÁNGER.

Aspiro a hacer una selección personal de las noticias y articulos que se publican en este Blog sobre Tánger. Mi intención es informar sobre su actualidad y sazonarla con mi y vuestra particular visión. Me considero un “LOCO” de Tánger. Quiero compartir con vosotros mi pasión por esa ciudad. Quiero que ese Blog sea una fuente y un medio de comunicación. Quiero que vosotros aportéis vuestras experiencias. Por eso, ese Blog está abierto a vuestra colaboracion. Pasen por favor y bienvenidos ... Asi que podéis enviar vuestros, comentarios, opiniones, sugerencias, consultas, recomendaciones, plantear vuestras dudas y criticas ... Espero que me corrijáis cuando meto la pata. Ese blog pretende y tratara de ser una herramienta de accesibilidad que nos ayudara, a construir, entre todos, una comunicación horizontal, a fomentar el debate sobre los temas publicos y de interes sobre Tánger. El objetivo es elaborar un Blog solidario, un Blog especial, con un contenido predominante cultural y social. Ese Blog tangerexpress hablara de Tánger, sera un enlace y un canal permanente de comunicación critico y constructivo pero siempre bajo la exigente condicion de respeto y tolerancia.

A painter at work.

A painter at work.
Attributed to a Mughal workshop-17th century.

Tánger: un lugar donde tirarse al mar y permanecer allí para siempre.

Siempre he querido citar todos los adjetivos que Tánger,mi ciudad, merece, pero seguidos uno detrás de otro, porque emocionalmente “me pone” y no quiero privarme de ese deseo: Tánger es celebre. Tánger tiene sus balcones tendidos sobre el estrecho mirando al otro mundo “Europa”. Tánger es un anfiteatro sobre los dos mares. Tánger es una gaviota dormida junto al mar. Tánger es el cielo protector. Tánger es eminente (Âalia). Tánger es andaluza. Tánger es mora. Tánger es l a puerta de África. Tánger es ciudad abierta y cosmopolita. Tánger es el amor imposible. Tánger es la novia del norte. Tánger esta casada con el levante. Tánger ha estado siempre muy aposentada en su trono, segura y orgullosa de sí misma. Tánger es bella cuando se llega a ella por el mar. Tánger se pavonea blanca y radiante cuando luce el sol. Tánger es el paraíso.
Su propio nombre y su larga historia añaden a su hermosura, los ecos de la leyenda y de la mitología. Subiendo las colinas, contemplando a la vez el Atlántico y el Mediterráneo nos damos cuenta, rápidamente, de la dimensión exacta de su excelente y privilegiada situación geográfica. Allí, la belleza y lo extraordinario se funden y, observando su majestuoso entorno, comprendemos con suma facilidad el por qué se levanto la ciudad ahí, exactamente ahí y no en ningún otro lugar.
Tánger es mito, por eso a tanta y tanta gente ha enamorado, sigue enamorando y estoy seguro enamorará por siempre.

Otoño en el Teatro Cervantes.

Otoño en el Teatro Cervantes.
Pintado por Consuelo Hernández.

EDUARDO HARO TECGLEN.

MUCHAS VECES PIENSO QUE TÁNGER ERA UN ESTADO DE ÁNIMO Y QUE PROBABLEMENTE SE INSTALA PARA SIEMPRE EN ESA PARTE UN POCO FANTASMAL DE LA MEMORIA EN LA QUE ALGUNAS PERSONAS NO SABEMOS DISTINGUIR LO QUE FUE VERDAD DE LO QUE FUE MENTIRA.

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16/06/10

CINE ROXY DE TÁNGER.

Samuel L. "Roxy" Rothapfel (1882-1936), se apodaba Roxy debido, y fruto, a que fue una estrella, un famoso bailarín, un brillante Show Man y, por meritos propios, fue también un destacado empresario que en 1927 mando construir un cine al que bautizó con su nombre artístico “Roxy”: el inolvidable “Roxyettes Theater”. Con mas de 6000 localidades se convirtió años después en "El Rockettes Theater", más tarde en “Radio City Music Hall” de Nueva York y, finalmente, en una de las salas de cine las mas grandes del mundo. El nombre de Roxy desde entonces ha aparecido en multitud de pequeños teatros y cines a lo largo de numerosas ciudades alrededor del mundo.

En el Tánger internacional, allá por los años 50, nació en la calle, que actualmente no se llama Fernando de Portugal, un cine que adoptó el nombre de Roxy. Un edificio singular de formas redondas. Su arquitectura se caracterizó por un antiguo estilo barroco, una decoración colosal, así como unas columnas y cantos dorados, a veces con exceso. El cine Roxy de Tánger se llenaba por las tardes de cinéfilos. Eran días de cine, de fiesta. Los amigos, los espectadores se citaban, se aglomeraban en el hall, conversaban y allí era donde realmente empezaba la ceremonia, mientras esperaban ansiosos e impacientes zambullirse en la oscuridad. Era una verdadera cita con el 7º arte. De repente entraba el señor Barakat, el mismísimo dueño, susurrando: “apagar los cigarros, hagan el favor, que empieza la función”.

Hacer una crítica actual a la situación de los cines tangerinos puede ser laborioso y poco productivo debido a la complejidad de sus respectivas existencias y subsistencias. Hay que hacer una lista, repasar los escenarios, detenerse en los fracasos, constituir un jurado y llamar a testificar a los directores, a los guionistas, a los productores y a los “pobres” nuevos dueños que, probablemente, no tienen ni puñetera idea del producto... Podía ser una carnicería. Podía haber premios al peor guión, peor director, peor realizador, peor actor... Podía haber, ¿por qué no?, para rematar la faena, mención especial al peor público. No sabéis lo alegre que podría ser, yo, en esta gala final con la entrega de los merecidos premios. Por supuesto, yo no gano nada pero me siento culpable por no haber hecho nada hasta el día de hoy. No es una falta de respeto. Me pregunto, ¿dónde está el merito que mucha gente ha dedicado a lo que nos toca ahora? Uno no puede ser imparcial y hacer el payasete de circo renegando el fracaso. Mi amigo Anouar Majid me decía que los auténticos tangerinos no sólo deben limitarse a criticar, sino que tienen que actuar.

Actualmente, el Cine Roxy es el reflejo de una historia olvidada. Es como el abandono de una estrella, es como la historia triste del hombre que vendió a su hijo. Me siento absurdo cuando lo pienso, una cacofonía de preguntas irrelevantes me invade y puedo resumir en una: ¿por qué hemos decapitado nuestro cine Roxy? Yo no lo entiendo, siempre ha habido críticos y profesionales, personas honestas que podrían responder y explicar esta fúnebre historia. Yo estoy molesto por este choque brutal de culturas occidental y magrebí, analizando la situación de los cines en Tánger. La programación de las películas dejó de ser lo que fue y cambió radicalmente. El público asistente a las salas ya no es el mismo. Para atraer más público y hacer suculenta caja, los nuevos inquilinos eran y son capaces de todo. Los hábitos se han transformado fruto de la puta globalización. Y una nueva y arrolladora industria cinematográfica tercermundista se instaló. El cine en Tánger ya había dejado de recibir las críticas y perdió la posibilidad de prosperar. No estoy hablando de la producción y la prosificación de nuestro cine nacional, sino de la dejadez de nuestras salas de proyección.

Fue una torpeza y un fracaso; un error inolvidable. Demasiado rápido se instaló, durante los años 60, el furibundo “Mundo de Bollywood” y del “Spaghetti Western”. Un cine mediocre, de serie C, invadió nuestras salas y se intercaló entre nuestros diálogos y nuestra cultura, en definitiva en nuestras vidas y nuestro pasado. Unos particulares subgéneros con historias repetitivas, estética sucia, personajes carentes de moral y dotados de músculos y porsupuesto alta dosis de dureza y violencia, casi nada. Fue un engaño y un obsceno negocio, que pena.

Resulta que las cosas más maravillosas que han pasado en la vida de Tánger no sirven para nada. Me pongo cursi, sí, pero… si alguien puede, que me diga para qué sirve una sala de cine con el apedido "Roxy". Yo, personalmente, pensándolo, terminé creyendo ciegamente en nuestro fracaso, circunstancia que forma parte de nuestras vidas y de todas las personas, nos guste o no. Pero, es necesario diferenciar entre equivocarse y que te la metan doblada. Lo peor es que persiste lo segundo. Equivocarse es humano y rectificar de sabios.

Nuestras inolvidables y legendarias salas no deben ser degeneradas y relegadas. ¡En nombre de todos!, no debemos privar a nuestras futuras generaciones de la historia y magia que, durante muchos años, han saboreado nuestros cines.