lunes, 22 de septiembre de 2014

OBJETIVO MUSTAFA AKALAY


Mustafa Akalay Nasser se ha convertido en un nostálgico objetivo. La verdad es que todos los tangerinos, los tangerinos de verdad, todos,  por una vez, debemos ponernos  de acuerdo en algo: que los mayores halagos que recibe la ciudad de Tánger vienen de gente con ideología neutra. Pues en la objetividad está la clave para encajar en esta sociedad en la que vivimos y que cambia a pasos gigantescos. Una sociedad que debe aceptar la idea de que todas las formas de pensar son respetables, y que cada uno asuma su opinión. Mustafa Akalay intenta explicarnos la realidad de una ciudad,  llevaba tiempo alejado, pero ha vuelto, y me alegro, no solo para apoyar  la idea de una “Tánger” pero también a reivindicar su nostalgia objetiva. Las dos cosas son compatibles y más cuando, Mustafa, con su auténtico  intento habitual en él, lo cuenta con total imparcialidad.

Realmente, por mucho que reflexiono, quiero imaginarme a una Tánger objetiva, ¿posible? Y de hecho, es mejor que sea así. ¿Cómo podemos ser justos y neutros y a la vez desmentir el mal que cada uno de nosotros habrá cometido en su vida? Mustafa me ha demostrado siempre su valentía y su condena a las injusticias de forma correcta.  Puede decirse que dentro de lo objetivo, o de lo aceptable en su mensaje, es lo mejor, aunque eso no sirva como excusa para seguir llorando aquella “Tánger”. Podría escribir muchos más, pero no lo haré porque es mejor oírlo.


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