viernes, 31 de octubre de 2014

"Belbala, Bla Bla Bla..."


Rofix Vs Muslim. Tánger 2010. 

El 23 de octubre, a pleno sol del día, mi amigo Rafik Bennani fue asaltado en la ciudad de Casablanca en la avenida de Far "Fuerzas Armadas Reales", nunca mejor dicho. Gracias a dios, el intento fue frustrado y el delincuente se quedo sin recompensa. El relato fue desagradable, no tardo Rafik en explicarlo en la Web, apelando a los ciudadanos que deben reaccionar ante el peligroso estado de inestabilidad y de inseguridad que vive el país. Sin ir más lejos, a finales de Octubre, malas noticias en Tánger, 3 asesinatos registrados en 2 días. Muchos lanzaron el grito al cielo, por los hechos ocurridos, culpando a la gran oleada de emigrantes y por no poder las autoridades controlar la población vigente. El problema está, seguro, en la mala gestión de los responsables políticos. En los últimos años han aumentado vertiginosamente los homicidios, los suburbios, los raperos con machetes, los acosos sexuales, la prostitución infantil, la inmigración rural y subsahariana, la proliferación de armas blancas, las drogas, el islamismo radical, la pobreza, el desempleo, la corrupción...y la mala educación.

"Belbala, Bla Bla Bla..." En 2010 Rofix, con un cuchillo en la mano, amenazo con matar a Muslim a través de Youtube. Contundente en sus mensajes, saturados solo de infames, ofensas y humillaciones. ¿Muslim y tu jodida banda…porque no me habéis matado cuando pase por vuestro barrio? “Pandilla de gallinas venir a mi reino de Bni Makada, os degollare” “Soy Rofix el rey del Rap, soy Dios, sin mí no sois nadie” “Belbala Bla Bla Bla…” Hasta incluso grabo la misma canción rapera “Belbala” de su adversario Muslim, utilizando el mismo título y la misma melodía, solo le cambio las letras. Con rabia y represalia se despacho a gusto, canturreando ofensas y palabrotas. Todo está, lamentablemente, en las redes sociales. Tánger no es Tánger, salvo el nombre, su realidad se ha vuelto dependiente de las personas que la ocupan. Ahí se extiende complejidad de voces, cánticos, violencia, amenazas, alcohol y mucha droga. Por todas partes montones de chicos de ojos entrecerrados que esnifan pegamento deambulando en las calles. Y ahí en los barrios marginados esta el Rap, vocalizado con errores y horrores. Los fanáticos seguidores lo aprenden y se amontonan en los conciertos para desahogarse. A día de hoy, los raperos están en alza en una ciudad que ya tiene una escena rapera peligrosamente considerable. Se declaran dueños de las calles, juran orgullosos que son tangerinos de nacimiento. Las espadas y machetes de justicia están en alto, reclamando voz y poder. La autodeterminación de cada barrio provoca batallas de gallos, rivalidad, intercambio de escarnios y odio entre las bandas bien organizadas. Tánger más que el resto de Marruecos está evolucionando mucho más rápido y ya ha trazado su nueva línea de vida ¡a saber a dónde vamos! Los raperos fantasean con salir a flote, eso sí, sin oficio ni beneficio. Implacables en señalar sus propios descaros bajo el sol del atlántico. Sueñan con derribar las distancias entre ricos y pobres. Engrandecen exaltando su amor hasta la muerte por Tánger. Cantan los problemas en las calles sin aportar ninguna solución y presumen casi siempre que viven en un mundo de apariencias por encima de la política, de las leyes y de la vida real de cualquier chaval normal y corriente. "Belbala, Bla Bla Bla..."

La palabrota es ofensiva e indecente. La palabrota es culpa. La palabrota no es taco. La palabrota no es esperanza. La palabrota es de vagos. La palabrota no es altura moral o talla de nuestras vidas. La palabrota no es credibilidad de los valores. Debemos buscar soluciones para buscar culpables. Las autoridades deben tomar en serio la seguridad, la vigilancia y atajar este caldo de cultivo. La palabrota nos lleva a la tumba. La mala educación me irrita. "Belbala, Bla Bla Bla..." 

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