martes, 11 de noviembre de 2014

Vampiros en la Kasbah

Los protagonistas, Tom Hiddleston y Tilda Swinton en la Casbah de Tánger.
Vampiros tendidos en su refugio de Tánger con elegancia. “Sólo los amantes sobreviven” (2013), la película melancólica de Jim Jarmusch nos propone la inhabilitación del tiempo y del espacio. Es una historia Underground, de culto, de rock, de literatura y de música clásica. Es la historia de un extraño amor de vampiros fascinados por la eternidad. Son vampiros cultos, que se niegan a matar para vivir y prefieren alimentarse clandestinamente con sangre. La película deja claro que los vampiros son humanos y llenos de sabiduría y quieren vivir y ser felices antes y después, y eso requiere sangre y sacrificios. Quieren vivir donde están los recuerdos, la nostalgia y el dolor. Tal resentimiento les arrastra al alejamiento y el desengaño. Amantes de la noche, solitarios, noctámbulos, sobreviven al terror. Transitan en las calles de un ruinoso Detroit y curiosamente en un Tánger enfadado y vital a la vez. Una historia de amor bellísima,  un homenaje a la ficción y el disimulo. Caras armoniosas y pálidas a pesar del calor de la sangre. Se trata de vampiros insólitos, perversos y al mismo tiempo, románticos. Una contradicción que convierte a cualquier antes en un después. Su único gran defecto es que siempre estuvieron ahí poniendo cada día a prueba la vida y la muerte.

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