domingo, 14 de diciembre de 2014

“El Lila”, el Ritual Sufí de la “Zawia Seddikia” o “Darkaouia” de Tánger


La “Zawia Seddikia” o “Darkaouia” está ubicada en el corazón de la Medina de Tánger, en el Barrio de Amrah y fue fundada a principios del siglo XX por el “Cheikh” Sidi Mohamed Benseddik, uno de los más grandes maestros del ritual Sufí-Andalusí. Este vídeo está realizado y montado a través de varias grabaciones, de casi cuatro horas de duración, cedidas por su sobrino Abdelmounim Benseddik quien, actualmente está a la cabeza del mausoleo y a quien le mando mi agradecimiento.


En el vídeo intento resumir y plasmar, en una duración récord, alrededor de 50 merecidos minutos, la celebración de un ritual basado en multitud de cánticos, de bellas melodías, de textos religiosos de género poético y rematado con una danza espiritual. Esta ceremonia llamada “El Lila” (La Noche) llega a su colofón, los días claves del calendario festivo musulmán, con la práctica del “Al Îmára”, la famosa danza a oscuras que culmina el ritual y donde los hermanos de la Zaiwa alcanzan sensaciones emocionales de éxtasis. Esta tradición ya forma parte del patrimonio cultural e histórico de Tánger. Los amantes de la música Arabo-Andalusí de Tánger saben lo que representa la herencia de estas melodías y su influencia en la memoria de dicha cultura musical. Gracias a la práctica y la destreza continuada de sus adeptos, la “Zawia Seddikia” ha sabido transmitir, de una generación a otra, la tradición oral de este bello arte de cantar. 

También cabe destacar uno de los aspectos más oscuro de la opinión pública sobre la práctica de este ritual, la sociedad actual, en general, tiene tendencia hacia la tolerancia cultural, pero lamentablemente la existencia de los conceptos de segregación y de rechazo hacen brotar reflexiones burlescas que califican este rito como un acto cómico e incluso a veces con distintivos de barbarie.

Esta grabación propone enseñar la finalidad de esta ceremonia, sin embargo, manifiesto la dificultad de no se pudo captar el ambiente total y las relaciones interpersonales que se establecen, durante la misma, entre los presentes. Las facultades emocionales cambiantes, visuales, olfativas y gustativas desempeñan un papel tan importante como los cánticos mismos, un propósito difícil de plasmar con la cámara. Hay que destacar dos aspectos fundamentales de esta ceremonia. El primero “El Muwál” (el cante en solitario) que es un canto libre sin reglas preestablecidas, permite al solista expresar sus sentimientos y su talento con toda libertad, solo depende de su técnica de voz y su capacidad vocal. Y el segundo, “La Îmára” (la danza) donde el único instrumento que corea es el tambor y algunas palmadas del “Cheikh” para designar un cambio de ritmo o llamar a mantener la disciplina y el compás. “La Îmára” es la parte majestuosa y sublime del rito, así como lo interpretan los amantes y adeptos de este género artístico-religioso. 

En círculo, con los ojos cerrados, cogidos de las manos,  las cabezas bien altas, soplando aire desde el corazón con soberbia y al mismo tiempo, manteniendo el orden y sincronizando los saltos sin despegar los dedos de los pies del suelo…, finalmente los hermanos cargados de dolor y de felicidad  llegan al éxtasis dignificando a Dios y elogiando a su Profeta.

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