martes, 9 de diciembre de 2014

Viaje a ninguna parte

Inmueble R Rex, Tánger. Foto Abdellatif Bouziane
Es un inmueble bombardeado. Es urgente, es importante su desalojo. Se lo pide al señor de los anillos. No es una sugerencia. Es una orden. Se lo digo porque dentro de estas paredes, más de una vez, se ha visto y se han escuchado cosas muy raras, y a alta voz. Dentro brota mucha gente, la mayoría muy joven, se pasean semi-desnudos, saltan de un balcón a otro, se drogan, se pelean, se pegan…El edificio carece de suministro eléctrico, y según el guarda coches eso no priva al centenar de visitantes diarios a subir y bajar escalones en busca del sexo. Las ventanas están sin cortinas, y el espectáculo está servido, la prostitución se puede ver en vivo y en directo. Todo esto no me lo han contado, de verdad que yo lo he visto todo con mis propios ojos. Menudo nido de rastreros y cuna de nefastos, que luego encima nos vienen pidiendo respeto, juegan sucio. Es un edificio complicado y fastidioso y no es humano ir fusilándolos de uno en uno. Sería un desprecio desmesurado e injustificado hacia la razón. Realmente el ambiente es ya repugnante. Los vecinos de enfrente están hartos de que intoxiquen sus pocas vistas a través de sus ventanas con espectáculos bochornosos. Estos miserables inquilinos han perdido la vergüenza y se han apropiado del asco. Esta pobre gentuza ahogada en la miseria y la mala educación  no se les ve una actitud de buscar una vía de escape. Parecen asumir su identidad como propia, y que no hay otra salida. Es un "viaje a ninguna parte” en pleno centro de Tánger a pocos metros de la Plaza de las naciones en el Boulevard Pasteur.

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