domingo, 4 de enero de 2015

“Dios” está en todas partes.

La cuesta del Frances. (Calle del comercio). La Medina de Tánger.
Foto Abdellatif Bouziane.
La caligrafía es una forma de arte que podía ser utilizada en todas partes. Para desempeñarla con gran maestría se requiere de un talento especial. La caligrafía arábica está considerada una de la más noble de las artes. Puede decirse que nada ha plasmado mejor el sentido estético de los pueblos musulmanes que la escritura arábica. Es un arte donde se combina la geometría con el ritmo y la sabiduría con la imaginación. 

La palabra “Dios” pintada, aparece casi siempre expresando un contenido emocional, y en el arte urbano ni te cuento. En muchas ciudades del mundo están decorando las fachadas de todo aquello viejo y abandonado, a ver si resucita. La palabra “Dios” a entrado en la vanguardia de pintar los muros de la calles, ha pasado a la revelación y a la práctica. De esta forma los artistas pueden hacer sus reflexiones del cielo y sus meditaciones en la tierra. Lo hacen porque creen que, por encima de toda la cultura, el arte es el único idioma en el que todos, podemos, si se puede, entendernos. La evolución del arte urbano arábico contemporáneo se esta aventurando de lleno con la caligrafía y con la palabra “Dios” por delante en nuestro ambiguo y diverso desarrollo urbano. Estos nuevos artistas con su abstracción y su fusión artística intentan demostrar valientemente sus deseos de reafirmar nuestra identidad. El problema es cómo llevar el arte a todas partes.

Al ver la palabra “Dios” en árabe, pintada sobre la pared, me sentí mucho más cercano a la efervescencia que está viviendo Tánger, mi ciudad, en lo cultural. El mensaje de la palabra “Dios” en la pared está relacionado con nuestra religión Islam, con nuestra vida social y con nuestras libertades. Es una visión del futuro y del presente. Es una recomendación para que el arte pueda hacer acercar a los intelectuales y artistas al público en general. Así que soy optimista por cómo veo el avance notable de la ciudad de Tánger en su expresión artística a pesar de la existencia del fanatismo y extremismo y así como, de su anterior evolución desastrosa en el plan urbanístico. La religión musulmana no prohíbe el arte.

La cuesta del Frances. (Calle del comercio). La Medina de Tánger.
Foto Abdellatif Bouziane.

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