martes, 20 de enero de 2015

La libertad de expresión tiene un coste compartido

"Exodus" en 3D se estreno el 14 de Enero en el Cine Roxy de Tánger.
El Centro Cinematográfico Marroquí (CCM) dio finalmente luz verde a los cines marroquíes para proyectar "Exodus" pero censurada, lógicamente con los permisos de su director Ridley Scott y la productora Fox. Así la polémica quedo medio zanjada y todo el mundo medio contento. La película fue rechazada por contener dos escenas en la que aparece un niño que supuestamente representa a Dios. Todos sabemos que en la tradición musulmana, la personificación de Dios y de Mahoma está prohibida. Se han suprimido dos pasajes sonoros que hacían alusión a la personificación del divino, la duración de ambos ni llega a alcanzar los ocho segundos de su banda sonora, mientras las imágenes quedaron intactas, ¡pura magia!  

El miedo fue el factor clave en prohibir su proyección entera. Todas las negociaciones trataron de evitar indignar a sectores religiosos más intransigentes, en un momento en que Marruecos, como el resto de países árabes, está en alerta por la imprevisible reacción de los radicales, aunque todos sabemos que la mayoría del pueblo marroquí, actualmente, está más por la civilización y la tolerancia.  

A raíz de esta polémica Marruecos se ha sumergido en un gran debate entre las libertades públicas y las morales. Este hecho, de censurar una obra de arte, ha llegado en un momento de un gran altercado sobre los límites de la libertad de expresión y ha puesto en evidencia el doble lenguaje marroquí sobre la apertura y la tolerancia.
Una vieja foto del cine Roxy de Tánger, años 50.
Foto descargada del Facebook del cine Roxy.

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