martes, 23 de agosto de 2016

Sueño de un día de verano.

En el Puente de los Alemanes. Málaga. Foto A.Bouziane
El calor, las chanclas, las olas, los “pescaitos”, el restaurante el Pimpi, la sonrisa permanente y la puntualidad fueron los ingredientes básicos de este viaje fascinante de la familia Majid a Málaga.  Un sueño hecho realidad. ¿A qué hora llegaremos? -Depende Rami, en unos cuarenta minutos… El tiempo nos tiene atados. No Rami, estamos de vacaciones ¿a quién puede importarle? Cerramos los ojos y en 40 Km. nos encontrábamos en la playa de Burriana en Nerja, justo debajo de un acantilado salvaje, alrededor un ir y venir de olas cristalinas y un peculiar sonido pacifico. Diminutos entre la multitud y, enormes por el sueño al fin cumplido: visitar el silencio de Nerja. Queremos quedarnos en este momento para siempre pero la hora de largarnos arrebata nuestra escapada. La mirada se nos pierde en el horizonte del Balcón de Europa. La inmensa magia del sueño de un día de verano nos inunda todo el campo visual. Desde entonces, pienso en cómo podía mi hermano Rami, cerrar poco a poco los ojos y dejar el paso del tiempo derrumbarse... El sol reflejado en el azul intenso de las aguas, en perpetuo movimiento, nos invita a volver.

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