domingo, 13 de octubre de 2013

MANIQUÍES URBANOS

Han pasado más de 50 años del famoso y soñado discurso de Martin Luther King por la igualdad y la libertad, hoy, y por fin los maniquíes de Tánger parecen liberarse y quitarse una cierta parte de mezquindad de encima y han salido a la urbe. No parecen exaltados de alegría, sus expresiones faciales les delatan. Sin miedo, se atreven a exhibir diferentes mezclas étnicas y culturales, y hacen gala de otras fusiones orientales y occidentales. 

Pero en el fondo siguen atrapados en el pasado y en la ambigüedad, no llegan a aclarar realmente sus interpretaciones. Sus figuras no cuajan exactamente del todo con la realidad y ni con la actual diversidad cultural marroquí. 

Los maniquíes urbanos de Tánger deben copiar otros cuerpos semejantes y no a extraños venidos del espacio. Una vez cumplido este poder, las mujeres y los hombres se beneficiaran  de sus sueños y se cumplirá el proceso del papel que deben jugar los maniquíes en la sociedad marroquí y solo así se convertirán en modelos reales a seguir. Parece una fábula, pero, sigue resultando que, estoy hablando de humanos.

Estamos delante de un mundo lleno de fantasía, tendencias y apariencias estéticas extravagantes, a mí me preocupa mucho el efecto equivoco y engañoso que pueden ejercer estos maniquíes urbanos sobre las conciencia y la actitud de los jóvenes y los menores de edad. Resulta que aquí, estos maniquíes urbanos tardan meses en cambiarse de modelito lo que lleva a que la vigencia no caduca y no concuerda con la actualidad galopante, de tal forma que para muchos a veces  la respuesta de la población se vuelve imprevisible y amoral.

La moda se encuentra en todas partes, en la televisión, la música, Internet, las redes sociales, en el cine, revistas…etc. La moda y sus maniquíes deben ser unos de los  elementos básicos y fundamentales para el progreso y el avance en la cultura popular de cualquier pueblo. Se debe respetar la historia, el lugar, las tradiciones, el arte, la cultura, el lenguaje…etc. de cada pueblo, y no caer en la trampa de la imitación  y las confluencias ajenas, y a veces hasta traspasar límites inimaginables de conductas superficiales y directrices sin señas de identidad. No se debe tampoco caer en la engaño de las oscuras fuerzas del pensamiento negativo y sumiso. La moda y los maniquíes deben ser el reflejo de la dignidad y la educación de un pueblo.





Todas las fotos están realizadas por Abdellatif Bouziane.

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