lunes, 28 de septiembre de 2009

MADAME PORTE.

Tranquilo, no voy a escribir sobre el oficio más antiguo del mundo, ni voy a hablar de su vida privada, o de lo entrañable que era, o de sus altos vuelos fuera del curro. Ella era sencillamente y sin más Madame Porte, la Señora Porte. Yo, de ella, me acuerdo vagamente, y siempre la recuerdo con un aspecto serio y correcto, pero a la vez sonriente y cordial. Estaba al frente, probablemente, del mejor Salón de Té del mundo de la época: “Madame Porte”. El nombre se debió a un deseo expreso de su marido y se ubicó en una boca calle del Boulevard Pasteur, en la ciudad Tánger. Todos sus constantes clientes, sin excepción, quedaron impresionados por el profesionalismo de aquella mujer.

"Madame" Porte. Agosto 2013. Fto. A.Bouziane.
Casi todos los que llegaron a conocerla han declarado la buena vida que se llevaba en Madame Porte. Los asiduos del salón no buscaban ganar tiempo sino perderlo con encanto y gusto. Yo sigo buscando a los interesados en sus viejos tiempos y, si tú eres uno de ellos, te comunico que ha cambiado radicalmente, también parcialmente de nombre. Corrían rumores de que el último heredero lo perdió jugando, clandestinamente, al póker, según testigos presenciales que vieron sobre la mesa las escrituras de tan singular local. Comentaban sus allegados y familiares que cuando ocurrieron los hechos citados el heredero estaba desmemoriado y que jamás volvió a recuperar la memoria. Recurrieron, una y otra vez, para recuperar el establecimiento alegando que el hombre estaba loco y que no actúo razonablemente, vaya que se le “fue la olla”. Recientemente se ha comentado que iban a convertirlo en un restaurante una especie de varias franquicias juntas, incluyendo un restaurante japonés. No me extraña.

Eran tiempos de pasión, elegancia y belleza. Todos los rostros confluían en aquella exposición. Parecía una escena única, robada de algún sitio que todavía no llego acordarme, ni me es posible ubicarlo. Personajes clásicos y contemporáneos acudían a diario. El café tardaba lo mismo en salir de la cafetera que en llegar a tu mesa, y los recibos nunca llegaban por adelantado, parecía que todo iba a cámara lenta. Allí lo que no había eran prisas, todo era un elogio de lentitud. Jamás conocieron el estrés y entre sus “normas de funcionamiento”, ocupando un lugar preferente, figuraba la calma contra la urgencia.

Ostentoso pero no cargado, brillaba con sus lámparas de cristal, sus mesas bien separadas, sus colores pastel, sus grandes ventanales, su personal y sus singulares “camareras”, que por deseo caprichoso de Madame Porte llevaban delantales a juego con los colores del decorado. Era un impecable Salón de Té, cuya apariencia lo convirtió en imprescindible para reuniones, tratos, aperitivos y meriendas de las elegantes mujeres. La mantelería se cambiaba diariamente, aunque estuviese limpia. Aquel establecimiento fue testigo de los años gloriosos de Tánger. Fue inaugurado en el año 1950 por la familia Porte, una familia con tradición vocacional de pasteleros y dirigido exclusivamente por Madame Porte. Recibía en persona, con una elegancia rigurosa, a los clientes en la entrada, uno a uno. Sus cafés y tés eran exquisitos así como los chocolates calientes que eran acompañados de pan recién hecho y autentica mantequilla. Tenían igualmente fama sus pasteles, tartas y crepes (el obrador ocupaba todo el sótano). Famosos eran sus helados suaves, sus jugos de frutas naturales con hielo frappé y sus yogures artesanales…Y por tener, contaban con un extensa variedad de bebidas alcohólicas y de aperitivos extravagantes. Alto reconocimiento tenían sus Dry Martinis, por supuesto, los mejores del mundo.

En la actualidad de Madame Porte sólo queda una parte, que esta reflejada en el letrero de su fachada “Porte” en lo alto de la entrada, la otra parte “Madame” así como todo lo demás, desgraciadamente ha desaparecido. Una decadencia inevitable y definitiva que no ha impedido la añoranza y el recuerdo de sus años de esplendor. Uno se da cuenta cuando pasa delante.

2 comentarios:

  1. le felicito, es el unico blog sobre tanger que deverdad aporta algo nuevo, y realmente es lo que buscaba.
    espero que siga con su trabajo y le deseo mucho exito.

    saludos desde malaga.

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  2. Hemos vivido esa época. Los pasteles de Porte, sobretodo los de
    chantilly eran exquisitos . Hermanos Guagnino.

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