miércoles, 19 de junio de 2013

LA BUENA CORRECCIÓN

El aeropuerto de Málaga es un espacio grande, no es tan acogedor como para sentirse cómodo, tus recuerdos, los dejas todos esparcidos por ahí, cansado y distraído, podrías resbalar. Yo te aviso, lo peor estaba por llegar... Desde que tengo uso de razón,  voy asimilando que todos los viajes no se parecen entre sí. Puede ser que lo que voy a contar a continuación va a parecer normal: 

Robar es el oficio más antiguo del mundo, a la gente que se dedica a esto, la tenemos hasta en la sopa. El robo ha ocurrido ya, no nos hemos enterado de nada. No  me lo estoy inventando, porque yo estaba al lado. El viernes 14 de Junio, uno de mis mejores amigos sufrió un robo flagrante  de su maletín de mano en el aeropuerto de Málaga. Lo denunciamos. Se trataba de un robo perfecto.

¿Como fue? Bueno, ojalá lo supiera,  Desde detrás, no delante ni de lado, le roban. Te voy a explicar cómo nos dimos cuenta y no como fue. Porque yo por lo menos no vi nada, solo vi a mi amigo en un estado de nervios y de lamento. Te aseguro que fueron uno o dos segundos. Notas un jarro de agua fría. Intentas reaccionar, acordarte si hubo personas, andares, sombras, pero nadie absolutamente nadie visible. Fue asombroso y cruel, es de lo peor que le puede pasar a un ser  humano. Ese  puede llegar a odiar, a generar comentarios a favor y en contra de lo que dice. La verdad es que se nos quedo cara de idiotas y con el culo al aire. A mi te aseguro que me entro un cabreo descomunal de no quedarme con su cara. 

En el aeropuerto de Málaga hace falta una buena corrección por la elevada falta de seguridad. La policía nos ha comentado que les conocen a todos, son los mismos de todos los días, todos con antecedentes y ya vienen rodados de otros aeropuertos. Es un desequilibrio territorial a corregir. Siendo conocidos y reconocidos es imposible entender porque no hay arreglo. Reflexionando sobre el empleo de la palabra “conocimiento del personal” dudo si debo confiar de su profesión de vigilantes y guardianes. Y de ahí que no me creo del todo a los que dan recetas de como cuidarse, como vigilarse de la gente invisible. La policía te avisa como otro cualquiera, como andar por el aeropuerto mientras otros hacen de tu ruina, su fortuna. Gente que debería estar en la cárcel, a poder ser en la misma celda juntos. Si no te ha ocurrido ya, espero que no te ocurra. 

Para cualquier persona que haya pasado por una experiencia parecida, la única decisión realmente importante y relevante que hay que tomar después de ser robado, es la que tomo mi amigo,  a quien admiro. Mantuvo el tipo, pese al entorno adverso, pese a todo lo gris o lo negro, decidió que nada ni nadie le va a parar para seguir adelante. Ahí es donde uno aprende. Y al día siguiente, uno se hace fuerte. Porque si algo te enseña este hecho es no generalizar las desgracias y que solo se trata de un accidente aislado y que puede sufrir hasta el mismísimo ladrón en otro lugar.


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