ABDELLATIF BOUZIANE / 10-11-2007
FECHA INICIO DEL BLOG TANGEREXPRESS.

Tánger (Marruecos). 2005 ©.

Tánger (Marruecos). 2005 ©.
Fotografia de Héctor Garrido Guil.

tangerexpress.com / Abdellatif Bouziane.

BIENVENIDOS A TÁNGER

LOCOS POR TÁNGER.

Aspiro a hacer una selección personal de las noticias y articulos que se publican en este Blog sobre Tánger. Mi intención es informar sobre su actualidad y sazonarla con mi y vuestra particular visión. Me considero un “LOCO” de Tánger. Quiero compartir con vosotros mi pasión por esa ciudad. Quiero que ese Blog sea una fuente y un medio de comunicación. Quiero que vosotros aportéis vuestras experiencias. Por eso, ese Blog está abierto a vuestra colaboracion. Pasen por favor y bienvenidos ... Asi que podéis enviar vuestros, comentarios, opiniones, sugerencias, consultas, recomendaciones, plantear vuestras dudas y criticas ... Espero que me corrijáis cuando meto la pata. Ese blog pretende y tratara de ser una herramienta de accesibilidad que nos ayudara, a construir, entre todos, una comunicación horizontal, a fomentar el debate sobre los temas publicos y de interes sobre Tánger. El objetivo es elaborar un Blog solidario, un Blog especial, con un contenido predominante cultural y social. Ese Blog tangerexpress hablara de Tánger, sera un enlace y un canal permanente de comunicación critico y constructivo pero siempre bajo la exigente condicion de respeto y tolerancia.

Otoño en el Teatro Cervantes.

Otoño en el Teatro Cervantes.
Pintado por Consuelo Hernández.

Tánger: un lugar donde tirarse al mar y permanecer allí para siempre.

Siempre he querido citar todos los adjetivos que Tánger,mi ciudad, merece, pero seguidos uno detrás de otro, porque emocionalmente “me pone” y no quiero privarme de ese deseo: Tánger es celebre. Tánger tiene sus balcones tendidos sobre el estrecho mirando al otro mundo “Europa”. Tánger es un anfiteatro sobre los dos mares. Tánger es una gaviota dormida junto al mar. Tánger es el cielo protector. Tánger es eminente (Âalia). Tánger es andaluza. Tánger es mora. Tánger es l a puerta de África. Tánger es ciudad abierta y cosmopolita. Tánger es el amor imposible. Tánger es la novia del norte. Tánger esta casada con el levante. Tánger ha estado siempre muy aposentada en su trono, segura y orgullosa de sí misma. Tánger es bella cuando se llega a ella por el mar. Tánger se pavonea blanca y radiante cuando luce el sol. Tánger es el paraíso.
Su propio nombre y su larga historia añaden a su hermosura, los ecos de la leyenda y de la mitología. Subiendo las colinas, contemplando a la vez el Atlántico y el Mediterráneo nos damos cuenta, rápidamente, de la dimensión exacta de su excelente y privilegiada situación geográfica. Allí, la belleza y lo extraordinario se funden y, observando su majestuoso entorno, comprendemos con suma facilidad el por qué se levanto la ciudad ahí, exactamente ahí y no en ningún otro lugar.
Tánger es mito, por eso a tanta y tanta gente ha enamorado, sigue enamorando y estoy seguro enamorará por siempre.

A painter at work.

A painter at work.
Attributed to a Mughal workshop-17th century.

10/07/09

STRAVAGANZA

Días de Topless. Todos queremos ser objetivos con los comentarios para no recurrir posteriormente a las disculpas insinuadas, y caer en la polémica. No es cuestión de que te gusten o no, ni de que te fijes o no en los esculturales cuerpos femeninos expuestos al sol, como Dios manda. Tampoco se trata de hacer la vista gorda si no te gusta tal exhibición. Estamos todos ligados, inevitablemente, a nuestro entorno tradicional y social, y no los podemos saltar a la torera así por las buenas, así que: ¡Quien la hace la paga! Por poner un ejemplo aclaratorio, no podemos eximirnos de la responsabilidad de ir con Topless en el Vaticano.

¿El Topless en la playa es lo mismo que en las piscinas? ¿Se trata de lugares públicos o privados? ¿La exhibición de los cuerpos puede tener "interés informativo"? ¿La difusión de fotos, sin consentimiento, resulta legítima? Las respuestas están ahí, y las hay para todos los gustos. Los dictámenes de las sentencias son contradictorios y ambiguos, es como la historia de quien fue primero la gallina o el huevo. ¿Cuál es la línea que separa las piscinas de los hoteles de las tumbonas de las playas? ¿Cómo se puede considerar que la vida de uno es privada dentro de un hotel y que el entorno que se ocupa en él es reservado y personal sin tener en cuenta a lo demás huéspedes y personal de servicio?, está claro o quedan como seres invisibles o deben permanecer con la boca cerradita. Así, uno puede disfrutar a lo largo y a lo ancho como “Pedro por su casa”. Como si se quedara miss mundo o una “lolita”, en la casa de Berlusconi, en pelotas, ¿eso no sería noticia? El disfrute de la playa o en la piscina en Topless es plenamente admitido en casi todos los ámbitos sociales occidentales. Pero según las últimas noticias publicadas sobre la pobre Carmina Ordóñez, ya fallecida, la mitad de la historia se desarrolla en Tanger.

Se está “meando” fuera del tiesto. La sentencia favorable de indemnizar a los herederos, por la publicación de las fotos de unas tetas famosas al aire libre, es semi-razonable. ¿Qué pensarían los integristas, los conservadores, las autoridades…de Marruecos? ¿Estarían satisfechos o no con la resolución? En principio, en Marruecos, y me centro solamente en la práctica del Topless, por no hablar de otros pecados, está prohibida, criticada, rechazada. La religión islámica prohíbe fulminantemente la desnudez pública de las mujeres. También hay que destacar que los roles masculino y femenino en Marruecos están fuertemente debatidos hoy en día. El libertinaje se esta haciendo hueco. Las mujeres turistas solitarias que se atreven con el Topless y que muestran sus intimidades en lugares públicos hasta el día de hoy, en este país deben tener un par de ovarios bien puestos, para sentirse seguras y no estar molestadas. Hasta ahora lo que prevalece es sólo, y únicamente, el sentido común. Practicar Topless en Marruecos es un riesgo, es exhibicionismo, es intrusión exuberante y nada pudorosa a la vista de multitud de ojos complejos y ajenos, ansiosos y oprimidos, de acuerdo con sus creencias tradicionales y religiosas. Suena bastante frívolo.

La verdad es que este país de Marruecos, ¡cuántas cosas tiene que aguantar, abandonándolo todo y recurriendo a la aplicación del sentido común de lo poco que queda! Pasar olímpicamente de unas tetas bronceadas en el calor del verano o pararse a disfrutar de espectáculo carnal esta concebido como una cuestión de costumbre novedosa y, por lo tanto, no es un pensamiento negativo sino todo lo contrario, mirarlas estupefacto cuando se muestran públicamente, fuera de un recinto privado, no es algo que se pueda considerar insólito, pero extraño y atrevido en tierras foráneas e impropias. La sentencia ya se ha fallado y a quien le pique que se vaya rascando. Vender el cuerpo es el oficio mas antiguo del mundo y… 30.000 euros, ¡es un buen polvo!

3/07/09

Mrabet vs. Choukri ya muerto.

Pintura firmada por El Artista Mohamed Mrabet en 1981.

Mohamed Mrabet sigue siendo uno de los testigos directos de la Beat Generation, queramos o no. Sus libros están basados en las narraciones orales y han sido traducidos a multitud de lenguas. Sus cuentos están siempre ambientados en fantasías y visiones utópicas. Vivió durante varios años con su amigo Bowles, en casa de este último, hasta su muerte.

El respeto no se compra, se gana con esfuerzo. No se trata de acumular admiradores contando fábulas cayendo al mismo tiempo en la trampa del “chismoteo”. Hay que ser creativo y fiel en la palabra ya sea a favor o en contra, pero siempre con respeto. Tampoco podemos, ni debemos, dirigirnos a los muertos despreciándolos sin tener pruebas fehacientes puesto que no tienen la posibilidad ni la oportunidad de estar todavía vivos para defenderse. Dar la razón, o mostrarse en desacuerdo con la actuación de otro, y menos si está en el cielo, es de cobardes, y menos alegando que fulanito ha dicho o que menganito había dejado de decir. A mí me pone, o mejor dicho me convence, que esta interpretación de sinceridad es tardía y dudosa. Sin duda, la cara más irónica se me ha quedado cuando leí, por ahí, entre muchas otras cosas, la calificación, que se hacía, según sus propias palabras, de Beatnik al ya fallecido escritor tangerino Mohamed Choukri. Un término Beatnik que tiene connotaciones despectivas, discriminatorias y paródicas.

Lo conoció cuando Mrabet trabajaba de camarero en un café de Tánger, allá por los años cincuenta. Mrabet, comentaba, orgullosamente, que cuando regresó de América en el año 1972, se instaló con Paul Bowles, en la casa de este último. Días más tarde cuenta que apareció su editor con los contratos, y fue entonces cuando un interesado Choukri aprovechó para firmar unos libros, y añade que Bowles le confirmó que muchas de las historias que aparecían en las obras de Choukri eran suyas. También afirma, insistiendo, que fue su amigo, y que incluso intentó casarlo con una joven para que sentara la cabeza. Pero lamenta que Choukri, a partir de ahí, empezó a odiarlo y a hablar mal de él, y simplemente por el hecho de que aquel novel escritor necesitaba dinero, rematando la faena el Sr. Mrabet.
Mohammed Mrabet y Paul Bowles en Cap Spartel, Tanger (1969).

Hoy no pueden cuajar estos chismes con su legado y con sus historias fascinantes, con forma de una efervescencia, que va desde sus recuerdos de los Bowles a Tennessee Williams.... Mrabet debe ser solamente fiel a sus experiencias iniciales, a lo que presume humildemente haber sido, como pescador en la costa marroquí, como cabrero, como camarero en aquellos años cincuenta e incluso como acróbata en las playas de Tánger. Debe ser fiel a su amor por los guisos y la pintura. Así es como puede ganar la aprobación del jurado. Debe guardar su criterio personal, y ambiguo, sobre Choukri, su amigo el traidor, según él. Sin embargo lo que ocurrió es que perdió la razón, se le fue la olla, y sus comentarios y descalificaciones están fuera de tono. Verdades o mentiras, ¡sólo Dios lo sabe! Choukri, vivo, estoy convencido de que no va a ser menos, dejará seguro los suyo también y tendrá la oportunidad de replica. Para mí, Mohamed Mrabet con su chismeo y cotilleo bajuno, ha suspendido. Debe rectificar por decisión del jurado. No se puede engañar a la audiencia de esta manera. La polémica está servida. Sin duda, estas rencillas y malentendidos, entre un vivo y un muerto, han provocado un salto de la elegancia a la mala educación, de la humildad a la ingratitud. Así, el triunfo se convierte en triunfito. Yo me siento personalmente decepcionado por esta actitud tardía y desafortunada.

Mohamed Mrabet debe permanecer como el hombre humilde que fue siempre y no debe dejar que el levante tangerino le afecte la memoria. Debe seguir alardeando de sus éxitos pero solo con su peculiar tono suave, basado en el don innato de su secreto como narrador y comunicador.

10/06/09

El Padre Superstar.


¡Pues empiezo bien la mañana! Uno se levanta, desayuna y lee un ratito la prensa, pero pocas veces está preparado para toparse con malas y desagradables noticias. Es un negocio que está pensado y planificado, de tal manera, que te presentan la acción como un juego sucio basado en un espectáculo feo y morboso, dirigido, producido y presentado por escrito, para poderlo absorber por completo. La mayoría de las veces la noticia está manipulada para compaginar la lectura con las comidas. Hay que reconocer el esfuerzo, la dedicación, la meticulosidad, por ir engarzando frases y expresiones que mantengan el tono sensacionalista y emocional que ya nada tienen de alegre, ni de buena noticia, pero sí de repugnante y de amarga. No se trata de mentiras o historias inventadas. No importa el argumento ni siquiera los diálogos, es decir, que si un día ocurre una desgracia, la caja esta asegurada y las ganancias se disparan. ¡Cuánta pena y crueldad!

La crisis empuja a numerosas criaturas a buscarse las habichuelas, cruzando el charco si fuese necesario, como si se tratara del último recurso para sobrevivir. Antes o después, a todos ellos les llega el turno. Demasiado riesgo, mal asunto. La mayoría queda apresada en la trampa y terminan hacinados, en los siniestros calabozos de Tánger, esperando su juicio. ¡Ésta era la noticia de esta mañana! Hablaba, como ya es costumbre, de la crisis y señalaba que está provocando, tristemente, un nuevo fenómeno: una escalada de viajeros aventureros a Marruecos para traficar con hachís. En las últimas semanas una media de dos españoles, por día, han sido encarcelados en Tánger. Los funcionarios del consulado español, en esta ciudad, están en máxima alerta y trabajando a destajo. Los infortunados son personas ya maduritas y, en la inmensa mayoría, se trata de parados. Se enfrentan a duras condenas, y lo saben. Un fenómeno tan típico que hace recordar los años setenta y ochenta.

Padres de familia atrapados por las deudas se agarran al tráfico de drogas como a un clavo ardiente. Es una apuesta de salvación para sus precarias vidas o, simplemente, la búsqueda de un alivio económico. ¡Maldita crisis que golpea sin piedad y deja sin alternativas a hombres de negocios, autónomos o funcionarios!, obligándolos a emprender viajes a Marruecos, al igual que los habituales camellos, atraídos por la idea del dinero fácil y rápido. ¡Claro!, para ello antes deberán volver cargados con chocolate, lo que entraña altísimos riesgos, ignorando el infierno que les espera si su alijo llega a ser descubierto.

Es la historia escrita de un padre y su hijo de 26 añitos, los dos parados, que llevaban escondidos en los bajos del coche, 15 kilos de cannabis. Fueron sorprendidos por la aduana marroquí y, se hundieron, aún más, en la desgracia. El padre enfurecido asumió toda la responsabilidad para que su hijo quedase en libertad. Probablemente víctimas de la crisis, de las deudas, de la falta de empleo,… no encuentro otra posible explicación. Estamos hablando de infelices camellos amateurs, no de traficantes a gran escala que introducen toneladas en lanchas ultraligeras y dotadas con sofisticada tecnología. ¡Por favor, el sufrimiento de esta pobre gente no es comparable con nada!

Para bien o para mal hablar del padre valiente, con instinto protector, a estas alturas, supone casi exclusivamente hablar de un milagro llamado: “El Padre Superstar”. No es cuestión de protagonismo. Es una actuación tan necesaria como injusta. ¡Cómo si él fuera el culpable de toda esta infernal situación! Y a partir del momento en que lo detienen se lo tiene que tragar todo él solito como aquel auténtico Superstar.

La tan sonada crisis está llegando al sector de los camellos, y a lo más que se aspira es a una creciente cantidad de viajecitos a los que podíamos denominar: “Operación suicidio”. En tiempos de crisis, está claro, afloran los negocios sucios, desaparecen el miedo y las ideas. El dinero es muy cobarde y se aferra al riesgo. Estos instintos, pienso, son innatos y primitivos, viajan con nosotros desde los inicios de los tiempos al igual que el juego, la fortuna, la oportunidad... Ahí está el misterio, que cada uno imagine y piense lo que quiera, la procesión se lleva por dentro. Mañana nos sorprenderán con otra portada, otra noticia, otro Padre Superstar y, naturalmente, con otra desagracia.

30/05/09

Más estilo que sustancia.

El Hotel Minzah entre el pasado y el presente.

Parece ser que aquel Hotel Minzah tuvo un nivel muy alto durante unos años, al menos ese fue el mensaje común que expresaron tantos testimonios. Y para mí no fue menos, porque siempre me mostré de acuerdo ante aquellas expectativas. Sin embargo, hoy, expreso mis preocupaciones por la falta de contrastes entre el pasado y el presente, añadiendo que, incluso a veces, echo de menos y recrimino el silencio de los contadores de los secretos de aquel emblemático edificio. A pesar de ello, echo más en falta el sentido común y la falta de propuestas, creatividad, intervenciones interesantes y nuevas sensaciones acordes con los tiempos que vivimos.
No es un pensamiento negativo, pues el éxito del Minzah y su popularidad no son pura casualidad, y merece una nueva oportunidad para volver a cautivar hasta a los más desconfiados. No se puede seguir jugando con las historias de los protagonistas de antaño, pues da la impresión, o al menos a mí me lo parece, que se está convirtiendo en una actitud publicitaria repugnante. Hay que renunciar a deambular por el pasado. El halago debilita. Actualmente, la falta de un aprobado es obviamente patente y sólo se intenta desmenuzar el presente, con argumentos de un glorioso pasado, para poder desmontar su actual falso glamour. Tras darle unas cuantas vueltas al asunto de lo que intento transmitir, he terminado sonriendo y aceptando que, una vez más, estoy convencido de que el Hotel Minzah sigue vivo, sigue ahí y sigue gustando. Cada uno debe aceptar su destino, sea bueno o malo.

Entre los numerosos establecimientos hoteleros de Tánger, el que por su alta categoría sobrepasaba, hasta hace pocos años de lejos, a todos los demás era, sin ningún género de dudas, el Hotel Minzah. Desde su inauguración por el aristócrata escocés Lord Bute, en abril de 1930, este hotel se ha distinguido de una manera muy particular por su estilo hispano-morisco, siguiendo la línea puramente tradicional del país. Situado en la intersección de dos mundos, la cuidad antigua y la moderna, El Hotel Minzah es un prestigioso testigo de la historia moderna de Tánger, vivida desde la entrada en vigor de su estatuto internacional en 1925.

En efecto, es durante esta época internacional de la ciudad cuando el hotel adquirió una fama considerable de establecimiento de Alto Estanding, único en su género. Su privilegiada situación así como el panorama que se percibe desde su interior son únicos e incomparables. Dominando la bahía, la playa y la ciudad antigua, con la visión del Cabo Malabata y de las costas españolas al fondo, el Minzah Hotel se erige imponente y majestuoso, abrazando con una simple mirada el maravilloso cuadro que es Tánger y su bahía. Lo que sin duda añade atractivo a esta especie de Palacete es el marco natural en el que reina. En efecto, con su vegetación mediterránea y exótica, sus palmeras, sus eucaliptos, sus geranios, sus rosales y muchas otras especies vegetales más, uno se siente transportado a un verdadero rincón del paraíso terrenal. El Hotel Minzah conquistó a los artistas y faranduleros en los grandes años de la zona internacional y, precisamente, con este reclamo sigue llevándose al huerto a los pocos y esporádicos visitantes que se asoman ahora.

Si sus paredes hablaran contarían historias tales como que durante la II Guerra Mundial el ala izquierda del hotel estuvo ocupada por los alemanes nazis, y la derecha por los aliados: ingleses y norteamericanos. Una más de las contradicciones de esta ciudad. Luego, a ambos lados indistintamente, se alojaron estrellas de cine, reyes y escritores.

El alma del hotel es un pequeño patio de azulejos y paredes encaladas que recuerda a los de Andalucía. En medio, una pequeña fuente y algunos limoneros terminan de darle el aire fresco que te atrae, como un imán, los días de sol. El Minzah, es un hotel del pasado y del presente. Al día hoy parece atrapado, o mejor dicho parado, mirando sin rumbo al futuro.

Se supone que es el hotel más lujoso de la ciudad pero particularmente para mí, y tras la última visita que realicé en mayo de 2008, las cinco estrellas con las que cuenta no son merecidas. La verdad es que sigue conservando en sus paredes parte de la evocación colonial y lujosa de entonces, pero ya no es de recibo, en pleno siglo XXI, tener tantas deficiencias. El servicio no es bueno y sólo funciona si hay una generosa propina a cambio. Las habitaciones se ven descuidadas y con ropa de cama de la década en la que se inauguró. Los desayunos en el patio están poco surtidos, no hay conexión a Internet, la piscina está tal cual se inauguró, los detalles del baño son más propios de un hostal, en el SPA no funcionan (al menos cuando yo estuve) la mitad de las instalaciones, el aire acondicionado era poco fiable, el ascensor raramente funcionaba, la iluminación del comedor no era la adecuada, la decoración de las paredes así como algunos cuadros presentan descoloramiento y signos de humedad e incluso moho. En fin, un desastre a un precio desorbitado. Un amigo asiduo del legendario bar, después de comentarle estas deficiencias, me argumentó que según algunos rumores una empresa extranjera estaba interesada en adquirirlo y, que probablemente, intentarían salvarlo de esta inexorable decadencia.

No se pueden, ni se deben, vivir años y años sólo de renta y recuerdo. Se puede y se debe arriesgar, plantándole cara a los nuevos retos, al mercado actual, y decidir que se puede y debe hacer con un edificio tan bello y tan emblemático. No se puede, ni se debe, ignorar lo que era, pero tampoco lo que es. Es necesario apostar por el futuro, por su cuidado y mantenimiento, buscando nuevas sensaciones. Aquellos personajes que lo hicieron grande no van a resucitar, y no se tienen los derechos de imagen para montar, en sus jardines, un museo de cera con sus figuras.

Seamos honestos y realistas: ¡No se puede vivir eternamente de los sueños!

24/05/09

Sin “Pudor”

El pudor es un concepto cuya definición se ha transmutado en ambigüedad, complejidad e incluso está al borde de la desaparición. Pero, ¿por qué, escribir sobre el “Pudor”? ¿Qué fue lo que me inspiró?

Fue la indiferencia y la inocencia de una intensa mirada hacia la maldita pantalla, a las nueve y media de la noche, viendo “El Hormiguero”, en la que se proyectaban imágenes de cuerpos entrelazados que rozaban el porno. Se trataba de un juego de adivinar que hacían los protagonistas, en pelotas, rodando en una cama. Yo me quedé estupefacto y sin habla preguntándome: ¿cómo es posible la emisión de estas imágenes cuando millones de niños están cenando y preparándose para ir a la cama? Mis dos hijas estaban, sin percatarse, absorbidas y manipuladas. Sólo la mayor, de 10 años, pudo distinguir y gritar “veo un culo”, sin recibir a cambio ningún premio, por supuesto. Culo se ha convertido en una palabra corriente y familiar, hasta el punto de ser utilizada, lamentablemente, con mucha naturalidad. Entonces, de repente, fue cuando me vino a la cabeza la palabra “Pudor” y me quede precisamente reflexionando sobre su concepto.

Al día siguiente, sin intentar ofender, pregunté a las personas de mi entorno el significado de la palabra pudor. Nadie sabía expresar con claridad el concepto, lo definieron de formas distintas: vergüenza, timidez, respeto, intimidad…Me llamó la atención el comportamiento, y tuve la sensación de que la indeterminación y la imprecisión del significado del concepto les produjo un efecto evasivo, ante la dificultad de encontrar el vocablo exacto para articular una respuesta concreta. Incluso alguien me contestó que era cosa del siglo pasado. Comprobé, con absoluta nitidez, cómo se producen circunstancias embarazosas cuando a uno le faltan palabras para expresase con claridad. Tal vez sea parte de la formación del día a día, tal vez nunca lo utilizaron en su lenguaje cotidiano o tal vez es una palabra que ya esta en vías de extinción.

El pudor, pienso, no es inhibirse, ni privarse o sentir molestias, ni sentirse presionado o incomodo, ni sentir pena, ni invadir la privacidad de otro. Me cuesta trabajo identificar o encajar lo vulnerables y lo débiles que son los niños y, sin embargo, e inexplicablemente, hoy en día se han vuelto mas fuertes que los propios adultos. Lo encajan todo con suma naturalidad porque lo han estudiado en ética. Pero, ¿dónde está el límite entre el bien y el mal.

El pudor son valores, son normas individuales, pero también colectivas, de comportamiento y conducta. El pudor es un desafío a la propia consistencia de nuestros estados emocionales, éticos y morales. Lamentablemente, en la actualidad, en los barrios ya sean de clase alta, de clase media o populares, da igual que sean laicos, ateos o religiosos, todo está permitido entre sus moradores, nadie se arropa, nada es relevante salvo el que más manda. Al menos así lo cree toda la gente. La sociedad ya no es patriarcal, sólo se conforma con la existencia de la figura del macho y del amo absoluto. Las personas se han vuelto adiestradas por otros factores ocultos: políticos, económicos y audiovisuales; hasta tal punto que se revelan, sin motivos, y rechazan someterse a lo arbitrario, dentro de la familia, en la calle, en los centros de enseñanza,...etc. El daño ya está causado, tanto a nivel individual como colectivo. La mayoría de los afectados han perdido la confianza en si mismos, se han vuelto frágiles y desconfiados. Se ha perdido el saber estar, el respeto y se ha cambiado por el fracaso y el miedo a actuar.

El pudor, hasta hace poco, ha estado ligado a la “vergüenza” y al respeto, actos cuyo contenido y concepción, en la actualidad, son difíciles de delimitar. El pudor no debe transmitir culpabilidades, debe representar un código moral del deber y del derecho. Los padres, los educadores, los intermediarios culturales,...debemos proveer a nuestros hijos de un vehículo de valores, en cuerpo y palabra, sin transgredir la barrera de la indisciplina, de la libertad del prójimo, de las expresiones inadecuadas, de la imposición, de las amenazas y de la incomprensión. Los individuos deben ser dueños de si mismos, con personalidad y sin perjuicios. La modernización y el desarrollo no deben ser un obstáculo, o un pretexto, para saltarse los buenos modales y olvidarse de la enseñanza, hacia la apertura, sin tabúes, a otros modelos de vidas y culturas.

El pudor debe ser una virtud de la dignidad, una prueba de amor y de respeto. El pudor debe ser una cultura de comportamiento sin restricciones, sin tribus, sin abusos. El pudor debe ser fundado, esencialmente, sobre la arbitrariedad, la igualdad, la voluntad, la razón, la lógica y la justicia. Y no solamente sobre el antojo y el capricho disparado de uno. El pudor debe ser fruto de la educación, de la libertad, de las tradiciones y de cualquier creencia ejercida. El pudor debe ser constructivo y respetuoso. Finalmente, concluyo diciendo que el pudor no debe desaparecer, nuestras almas lo necesitan. La brecha, lamentablemente, ya está abierta.

Me parece que todos los esfuerzos son pocos a la hora de concienciar, y concienciarnos, de la necesidad de cuidar nuestro pudor. De manera que soy partidario de que, cuando antes mejor, pongamos esta necesidad en nuestros hijos o nuestros alumnos que, en un abrir y cerrar de ojos, se convertirán en nuestros futuros herederos y maestros. Es indignante sufrir los inconvenientes de la falta de respeto, no todos tenemos 20 años. Y, por favor, debemos buscar un equilibrio, sin que por ello tengamos que volver al pasado. Al fin y al cabo, ¿por qué no empezar por la caja tonta? Le hace falta un buen repaso y un severo castigo a su absoluta falta de pudor.

“MALA HENNA”

El mundo de la Henna también ha sido tocado por los efectos de la globalización. Se ha puesto de moda a lo largo y ancho del mundo, en festivales, ferias, mercadillos ambulantes, playas y otros eventos al aire libre... La Henna es la pura expresión tradicional de la madurez y de la belleza. Forma parte de la cultura popular marroquí como elemento generador del bien, y como talismán contra el “mal de ojo” o cualquier otro maleficio. De este modo, sus dibujos aparecen, tradicionalmente, en todos los acontecimientos familiares ya sean festivos o religiosos. Aparecen con la misión legendaria de espantar a los malvados diablillos del cuerpo y del alma. Estos dibujos, sobre las manos y los pies, son una representación simbólica y significativa de pureza y prosperidad. Por eso, la labor especializada de estos menesteres quedaba en manos de profesionales experimentados quienes completan, con autentica sabiduría, el ritual, creando un fingido tatuaje a base de arabescos, caligrafías, signos simbólicos e imágenes de un pasado remoto, todos surgidos de la inspiración y de la imaginación.
La Henna es una sustancia utilizada desde hace mucho tiempo, y su uso es toda una tradición de hondo arraigo. La Henna es una de las plantas más apreciadas en Marruecos, y en el mundo islámico en general, por sus propiedades medicinales. Es antiséptica, antibacteriana, antimicótica, antihemorrágica, etc., pero, además, posee cualidades cosméticas y mágicas. Se utiliza para teñir y sanear los cabellos así como para embellecer las manos y los pies. Quizás el único problema que conlleva surge cuando se utiliza con desconocimiento o en condiciones poco recomendables. La Henna es una esencia colorante natural obtenida de las hojas y flores de un arbusto, sin embargo la variante de coloración más oscura, y de mayor fijación, contiene agentes agresivos para la piel. Para acelerar el proceso de fijación del tatuaje, su duración y la obtención un color más llamativo, se ha comenzado a comercializar la llamada Henna negra. Esta sustancia incorpora colorantes provocando reacciones alérgicas como picores, enrojecimiento, manchas, ampollas e incluso decoloración permanente de la piel, así como cicatrices en la zona que ha estado en contacto con ella.

Durante los meses de verano se multiplican los puestos de tatuaje con Henna en las calles de Tánger. Mucho calor, el ambiente está alterado por una continua marea de transeúntes que asaltan el asfalto con la simple y llana intención de pasear. Los propietarios de estos puestos se preparan para la fuerte demanda de clientes, la mayoría turistas. Un oficio practicado sin ningún control, sin las mínimas condiciones sanitarias e higiénicas y, lo que es incomprensible, sin regulación alguna por parte de las autoridades competentes. Una actividad libre que conlleva muchos riesgos, pudiendo provocar heridas, pigmentaciones y marcas dermatológicas permanentes en la piel.

Hay que reconocerlo es difícil, y requiere un enorme esfuerzo y dedicación, distinguir el mal del bien, comprender la mutación de la herencia de nuestra cultura, el repugnante paso de la alegría a la pena, o la distinción entre la belleza y la moda. Los dibujos de la Henna son hijos de la humildad y del paso del tiempo. Me pregunto si las críticas certeras deben ser crueles e irrespetuosas con los suyos. Me pregunto si apetece leerlas para aprobarlas o rechazarlas. El análisis del mal uso de este legendario ritual no necesita demasiados argumentos. Es evidente demostrarlo. No se trata de algo confidencial, seamos realistas. Lo sabemos casi todos, sólo nos falta despejarnos y disiparnos las dudas. El ritual está relacionado con nuestra religión, con nuestra sabiduría, con nuestras tradiciones, con la belleza, con los perfumes, con la higiene y, sobre todo, con la presencia y la limpieza. En fin, forma parte de nuestra propia madre naturaleza, de la liturgia, del culto y de las celebraciones de bodas, bautizos, circuncisiones,...

Esta actividad callejera sin control, va acabar destrozando la esencia de este milenario ritual y va a convertirlo en un gesto de caridad y mendicidad en los mercadillos. Hay puestos en exceso en un estado puro de desmadre. En el paseo marítimo de Tánger podemos encontrarnos con uno cada diez metros. Amarga y miserable tiene que ser la vida de estos dibujantes anónimos venidos de todas partes del territorio estatal para ganarse un trozo de pan utilizando la “ Mala Henna”. Una pena!

19/04/09

Paseos sin rumbo.

Una auténtica amalgama de inquilinos, barroca y vaga, patea y llena, a diario, las calles, callejuelas, avenidas, plazas, así como cualquier lugar accesible de la ciudad. Cientos, miles de individuos salen fuera de sus hogares para transitar, sin rumbo alguno, horas y horas, sin cansarse y sin llegar a ningún lugar. Se trata de una costumbre y un comportamiento difícil de entender, puede que tenga connotaciones ancestrales, o puede que conlleve influencias sociales que daten de un pasado lejano. No se trata, bajo ningún aspecto, de una atracción turística aunque lo pueda parecer, tampoco de un jardín botánico multicolor, ni un zoológico de extraños seres, ni siquiera de un museo al aire libre, tan sólo se trata de exhibir un ambiente histórico que aclara la relación del hombre entre pasado y presente. Parecen envueltos en una atmósfera que se moderniza lentamente, pero sin dejar sus atribuciones y rasgos primitivos y medievales.

El bullicioso es latente y, a la vez, individual e insólito, con su propia cultura, tradición y filosofía, pero, progresivamente, va absorbiendo tintes occidentales. Una forma ingenua de pasar buenos ratos en la calle, como si fuera un intento de buscar un sentido a la existencia y a la vitalidad de la vida callejera. En las calles se respira frescura, autenticidad y nostalgia. Por todos los rincones se ven a personas anónimas, mujeres, hombres y, sobre todo, muchos niños. Se oyen gritos, a veces ecos, discusiones y los vacíos discursos de los “charlatanes”. Esta riqueza popular y esta vida callejera, lamentablemente, han dejado de existir en occidente hace ya décadas. Es algo parecido a un carnaval permanente, estos andantes variopintos tienen gusto por las calles. Todos sabemos que estos amantes callejeros, en múltiples ocasiones, y es algo frecuente, están mirando al mar, soñando con cruzar el estrecho y alcanzar el dorado individualista, ignorando que allí las calles están vacías. Mientras tanto, el arca de la vida está a rebosar de enanos. Así que los visitantes ingresan en los corrales, fascinados por el desorden humano. Es bien conocido por todos que la curiosidad despierta hasta el alma de los diablos. Los invitados se quedan asombrados y con cara de espanto, pues en su vida han visto algo así, y menos en vivo y en directo.

En el fondo pienso que sus paseos callejeros ambulantes están faltos de pureza y vacíos de espíritu real. Es una euforia que esconde una tristeza. Es la consecuencia de una pereza, concretamente debido a la falta de actividad. Quiero decir que esta vida callejera no aporta nada influyente para el desarrollo cultural, sólo aumenta un poco más, si cabe, su misterio. Tánger, mi ciudad lo que necesita, realmente, en sus calles es gente con vida, con alma, con reflejos, con iniciativa, sin olvidar su sabor propio tradicional. Las calles deben ser animadas, acogedoras y así pueden suceder cosas extraordinarias entre su gente, culturalmente hablando. Si no, sus absurdos paseos, sin rumbo, no servirán para nada de nada. Puedo asegurar que andar por la calle podría considerarse un acto espectacular, una tarea saludable, un evento de citas y un acontecimiento para revestir la ciudad de rebosante vida. Hoy mismo la ciudad está muy lejos de este aspecto cultural deseado, pero no todo va a ser malo, ni todos los paseos van a ser culturales. Lamentablemente, estos caminantes, o mejor dicho gran parte de ellos, no se dan cuenta, durante su caótico deambular, de la existencia de su propio patrimonio histórico, natural sin olvidarnos, por supuesto, del cultural. ¡Una verdadera pena! ¡Qué le vamos a hacer! ¡Así es mi ciudad!