viernes, 14 de noviembre de 2008

LOS HUEVOS DE UN HOMBRE LLAMADO “ARISTÓCRATA”.

Palabras de agradecimiento de Fernando Sánchez Dragó por estar invitado a la ciudad de Tánger:

«“Es que vengo de Tánger, y no queda allí nada que no sea recuerdo de la muerte. Recorrer esa ciudad es angustioso, si quien lo hace la compara con lo que fue. Ruinas de Itálica, amarillo jaramago, inútil búsqueda del tiempo perdido. El Gran Café de París, en cuyos divanes centelleaban los escotes de las aventureras, las millonarias, las cocotas, las artistas, las huríes y las damas de antaño, es ahora lóbrego cubil de varones de gesto torvo. No se ve allí una sola mujer ni, por supuesto, cabe pedir al camarero un cóctel. Es el monoteísmo. Donde pisa no vuelve a crecer la hierba. Tánger era una ciudad pagana. Todo el Mediterráneo lo fue. Entropía.
Mejor no hablar. Tampoco lo haré del Festival de Cine que me llevó hasta allí para intervenir en una mesa redonda sobre el diario España. Fue un desastre (el Festival, no la mesa): caspa, desorganización, cutrerío, tacañería, vulgaridad.
La de Loles León, por ejemplo, que hizo cuanto estaba en su mano (nunca mejor dicho) para convertir la estatuilla del premio Hércules en un consolador barato de tienda de barrio chino. ¡Y eso ante gentes tan recatadas como en todo lo relativo al sexo lo son los musulmanes! El espectáculo fue bochornoso. Las autoridades españolas presentes en el acto se cubrieron de gloria y nos cubrieron de mierda. España cañí. ¿Pero no estábamos en crisis? ¿A qué viene tanto derroche inútil?
Algo es seguro. Nunca volveré a Tánger. Se acabó esa ciudad, en lo que a mí respecta, para siempre. Tampoco volverán a invitarme los malagueños del Festival de Cine. Pónganme esos individuos con mando en plaza en su lista negra. Todos contentos: ellos y yo.”».

Todo eso, y repito todo eso, está publicado en su propio blog y en elmundo.es. Un fenómeno integral de la tercera fase, de profesión fantasma y se considera aristócrata: "y una mierda”. Me pregunto: ¿quién se atrevió a invitar a este fascista al festival de cine de Tánger y a la mesa redonda sobre el diario de España en Tánger? Francamente, penoso. Señores, es para pensarlo. Y aquí tenéis algunas de sus gilipolleses y, justamente, las publica antes de emprender su viajecito a Tánger. A toda pastilla nos larga, y nos deja así sin más, estos ejemplares consejos del saber estar como buen españolito:

« “El canon debería avergonzar a los españoles” El regreso de los ex”
“No soy demócrata, soy aristócrata: gobierno de los mejores. El sufragio no debe ser universal. Mi voto no vale lo mismo que el de quienes ven los programas de telebasura. Deben votar sólo los ciudadanos, no los súbditos. Pero allá ellos. ¡Libertad, fraternidad, desigualdad”
“ (…) En cuanto a la inmigración, cerrojazo, o pereceremos como pereció Roma. Sobran la mitad de los que han entrado. ”
“ (…) La izquierda es una impostora: el reino de la mentira. Lo único que le interesa es el poder y, como al desaparecer la lucha de clases ha perdido su electorado, lo busca desesperadamente, sin escrúpulo alguno, donde sea. En el Islam, por ejemplo. La inmigración es su última esperanza. Está condenada a la extinción.”».

La inmigración, es evidente, debe someterse a un control social, cultural y de población. En diversos barrios europeos hace tiempo que ya se ha creado todo un crisol de realidades sociales como un modo y un sistema nuevo de coexistencia, así como unos aspectos comerciales muy propios. Hay ciudades multilingües donde, al lado de los edificios modernos y acristalados, los transeúntes bregan entre si, vestidos con contrastes totalmente disparejos, mientras en constante orgullo están batallando sobre como cohabitar juntos.

La inmigración en Europa data de los años 60 y quedó consolidada diez años después. Actualmente, el cerrojo fronterizo, las leyes inmigratorias de la reagrupación familiar, el disparado aumento de la natalidad, los efectos “llamada” y la inmigración ilegal han dado como consecuencia la imposición del control social y del aumento de seguridad. El objetivo ahora sólo radica en la intervención y la integración, misión nada fácil. Comunidades diferentes, barrios nuevos, mercados propios, religiones y costumbres distintas, hábitos culinarios dispares, y cientos de negocios regentados por personas de origen extranjero: carnicerías, tiendas de ropa, locutorios, peluquerías, cafés, etc. Y el resto del personal dejándose la piel, currando al frío y de noche, en transportes públicos, en limpieza, en construcción, en agricultura, en hostelería...En definitiva participando plenamente en la construcción de Europa.

¿Cómo un personaje de semejante calibre se aventura a pisar el suelo de sus antepasados? El suelo de los pobres y humildes esclavos, de los soñadores de la igualdad y del bienestar, de los hijos de la cultura árabe (la mas bella y la mas poética de la humanidad)... Mientras, sin corte, este recién llegado: el fantasmón honorable Sánchez Dragó, nos advierte y, ¡con qué mala pipa!, nos habla el gachó del potencial peligro de estas comunidades.

Fernando Sánchez Dragó es actualmente presentador de un informativo de la televisión pública Telemadrid, donde la hipocresía campa por todas partes y donde la libertad de expresión no tiene límites.

Así es como este ladrón de nuestra hospitalidad y de nuestros placenteros banquetes, sencilla y llanamente puede despachar, con una mezcla de ignorancia y pedantería, a estos seres la mayoría obreros, algunos de su propia sangre, sangre ibérica, y otros hijos de la mítica ciudad de Tánger, insultando y llamándolos a diestro y siniestro horteras, incultos, ordinarios y vulgares. Intolerables son los contrastes de este hombre, llamado aristócrata, que debería pasar por el quirófano, pues no le vendría mal al enano un poco de cirugía estética.

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